El gran Jack

GÉNERO: Western
TÍTULO ORIGINAL: Big Jake
PAÍS: EE.UU.
AÑO: 1971
DURACIÓN: 110 minutos
GUIÓN: Julian y Rita Fink
FOTOGRAFÍA: William H. Clothier
MÚSICA: Elmer Bernstein

📄 SINOPSIS:

Texas, 1909. El rancho McCandles es asaltado por la banda de forajidos comandada por John Fain. Estos dejan un rastro de sangre a su paso, hiriendo gravemente o matando a todos los que se rebelan contra ellos y llevándose consigo al más pequeño de la familia. A cambio de que lo vuelvan a ver con vida ¡piden un rescate desorbitado de un millón de dólares! La matriarca, Martha, contacta con el único hombre en quien confía puede llevar a cabo la negociación: su marido y abuelo del chico, Jacob, al que todos, menos ella, creían muerto. (Cineycine).

“Trabajo para los McCandles. No he visto al chico en la vida. A mí me pagan para que les lleve al niño vivo… o muertos a todos ustedes. Pero, con franqueza, prefiero llevarles al chico. Aunque en el fondo tanto una cosa como la otra, me tienen sin cuidado. Puesto que me pagarán igualmente. Y ahora que ya está informado. ¿Quién es usted? ¿El gran jefe o un esbirro?…”. John Wayne es ‘El gran Jack’.

“Sea realista… todo el mundo sabe lo que lleva en la caja. Tiene usted que entregárnosla. ¿Imagine que alguien le roba la caja? No seremos comprensivos, no esperaremos y no lo intentaremos otra vez. Simplemente le devolveré el cuerpo del muchacho en una cesta ¿Me entiende?” (John Fain)

Crítica de El gran Jack

En la década de los setenta, el cine del oeste parecía avanzar hacia su casi total desplazamiento fuera del género predilecto americano. Las estrellas ya eran mayores o habían muerto. El auge irrefrenable del Spaghetti western había cambiado por completo la fórmula de entretenimiento. El mismo publico americano comenzaba a sentirse más atraído por films más apegados a la realidad en entornos más urbanos. Y uno de los que mejor entendió ese cambio en el gusto de la audiencia fue John Wayne. Y lo hizo sin renunciar a su esencia. Así pues, Wayne revistió su propio mito con un halo de longevidad bien llevada. Todavía podía ser el prototipo heroico americano por excelencia, pero con más aristas.

Wayne encarnaba el gran espíritu del mito americano del viejo Oeste. Y, además, era la gran esperanza a la que se adhería a ese mismo cine para seguir sustentándolo por si mismo. Un año antes, conChisum (Andrew V. McLaglen, 1970), ya había jugado con el mito y el fin del género al presentar el lado romántico de la historia y los valores americanos. Y, más que menos, ‘El gran Jack’ venía a replicar el éxito de dicho film con ligeros cambios… pero manteniendo un estilo muy concreto. Un estilo claramente identificable con el cine de Wayne. ‘El gran Jack’ es un film más violento, crudo y realista. Aunque siempre alzando la figura heroica de la familia, del hombre en el que se podía confiar cuando la ley no respondía, del alma libre, indomable, leal, recta e irrompible. En ese aspecto, el recital de Wayne es innegable.

El film empieza con el asalto del rancho McCandles y una sentencia clara por parte del villano: “Este lugar da la impresión de mucho dinero. Lo malo del dinero es que siempre hay alguien que quiere arrebatárselo a uno”. Sin duda, todo un preludio de la espiral de violencia y el secuestro del “pequeño” Jack. Tras ese punto de partida, llega la presentación de Big Jack. Estamos ante un ganadero de honor, un hombre que no tolera las injusticias y cuyo nombre crea respeto en los demás. Tras esto, una carta de ayuda, una llamada a volver, la llegada en tren y la organización de la partida de rescate y negociación… Todo está muy encuadrado dentro de los resortes de temáticas típicas de films del género, pero alzado con buena historia de fondo, un más que interesante esbozo de personajes, ambientación y música notables.

El guión fue obra del dúo de escribanos formado por los Fink, Harry y su esposa, Rita. El libreto, aunque sencillo en su concepción, esconde un sinfín de aristas y temáticas. Las mismas son realzadas por la cinta. Sobre todo, se eleva la figura del ganadero Jacob McCandles, apodado como el título “El gran Jack”. Wayne/McCandles van de la mano, mito y leyenda. Saboreando el actor a su propio icono y al personaje que tiene a cargo. Un personaje que se rebela contra el avance de la industria y el fin del Oeste. Y ejemplifica la dura, pero leal, forma de vida que el Oeste promovía. Aquí tenemos al hombre en su versión más primaría antes de que la industrialización arrasara con ese modus vivendi. De esta manera se antojan claves su negativa a usar los vehículos propulsados a motor en la búsqueda y rescate del chico.

En la dirección del film encontramos el nombre de George Sherman, que acabó siendo sustituido por el propio Wayne durante el rodaje. Al final quedó casi como un hombre de paja tras las cámaras. No en vano, el proyecto tocaba muy de cerca al propio actor. De hecho, lo producía bajo el amparo de su productora, Batjac, y contaba en el casting con gran parte de su prole de hijos en papeles de parte de su familia en el film… Hay que decir que la dirección es más que interesante y resulta del todo bien llevada en lo que son los conflictos familiares y el toque humano que le da el hecho de ir el abuelo ausente en busca del nieto. Una búsqueda con la total convicción de que lo recuperará pase lo que pasé y caiga quien caiga.

Destaca el peligro destilado por el hecho de que los forajidos actúen con una gran virulencia. Y también cómo se va desgranando la violencia junto al camino hacia la destrucción del mito. Ayuda en esto, y mucho, la notable fotografía Technicolor en espacios reales y con magnífico aprovechamiento de entornos altamente reconocibles del viejo oeste a cargo del imprescindible en la filmografía de Wayne, William H. Clothier. Si acaso toca ponerle un “pero” al conjunto sería lo que acontece como preámbulo del tercer acto en la frontera con México: una fiesta en un bar y ciertos vaivenes de la caja del dinero… La música del siempre reconocible Elmer Bernstein encaja como un guante en el tono de la película. Su banda sonora realza los preludios de violencia y también sobresale en el componente familiar-humano.

John Wayne es el rey de la función como Jacob McCandles. “El Duque” resulta tan icónico e imponente como en su juventud. Aporta, además, un aura y carisma que traspasa la pantalla. Aquí se hace acompañar de su propio hijo, Patrick Wayne (James), con imponente bigote incluido. Su personaje no tardará en revelar ciertas discrepancias con el padre ausente cuestionando su liderazgo. Por su parte, Christopher Mitchum es Michael, otro de los hijos de Jacob. Estamos ante un joven con gusto por los vehículos a motor. Michael quiere demostrar a su padre que ahora las cosas se hacen de otra manera. Atención también a la aportación de Maureen O´Hara como Martha, la esposa de Jacob y abuela del pequeño Jake (Ethan Wayne). La actriz demuestra la grandeza de las antiguas damas del cine llenando la pantalla con una presencia solo al alcance de las divas del viejo Hollywood.

A la partida de rescate del muchacho se suman Bruce Cabot (Sam) como un viejo indio compañero de Jacob. Y el ineludible borrachuzo simpático a cargo de Harry Carey Jr (Pop). En el otro lado del espectro aparecen destacando cada uno por diferentes aspectos: el siempre interesante Richard Boone (John Fain) encarnando una némesis magistralmente dibujada de Jacob. Su gigantesco lugarteniente, y gran amenaza física, va a cargo de Glenn Palmer (John Goodfellow). Y, finalmente, un pistolero sin nombre en busca de gloria a cargo de Roy Jenson.

“Ahora ya me entiende. Si algo va mal, cualquier cosa… por su culpa o por la mía o por culpa de quien sea, no me importa ¡Le volaré la cabeza! Así de sencillo. No me importa lo que ocurra después. No importa quien caiga en la lucha. ¡Le volaré la cabeza!” (Jacob McCandles)

En resumidas cuentas.
Acabo esta crítica de El gran Jack, un notable western de la época del cowboy envejecido, pero altamente confiable. John Wayne entrega un recital bordeando el icono y saboreando su propio mito. Además, la propuesta se aprovecha de la sensacional e insidiosa labor de un excelso Richard Boone y entrega varios instantes de alta violencia y sangre… algo no tan habitual en el cine del oeste más comercial. Sin duda, recomendable e imprescindible para todo seguidor de “el Duque”.

Tráiler de El gran Jack

+ Lo mejor:

Lo bien hilado del componente humano-familiar y como esos conflictos deben ponerse en orden para rescatar al chico. John Wayne y Richard Boone clavando un villano de los mejores de su reportorio. Todo el clímax es un ejercicio de tensión excelentemente filmado. La ejemplar escena de la ducha caliente y como desencadena todo en un clímax violentísimo.

- Lo peor:

Unas subtramas que lucen a relleno para llevar el metraje cerca de las dos horas. Algunos vaivenes con la caja del dinero pueden resultar sospechosos. La jovial escaramuza en el bar fronterizo es demasiado festiva para el tono que estaba adquiriendo la cinta en ese momento.

Puntuación de Cineycine

DIRECCIÓN
8
GUIÓN
7
REPARTO
8
7.6

J. Glez

Crítico de cine especializado en análisis cinematográfico y reseñas detalladas de películas.
Etiquetas relacionadas

Scroll al inicio