Torrente 3: El protector

📄 SINOPSIS:
En medio de la celebración en Madrid del Foro Ecológico Internacional, una eurodiputada y conocida ambientalista llamada Giannina Ricci pone en su punto de mira a la empresa Petronosa. Los intereses de la misma pasan porque Ricci no comparezca. Para ello, logran sobornar a los encargados de su protección asignándole al mayor inepto posible con el objetivo de potenciar un atentado contra su vida. El elegido para tal misión será José Luis Torrente. (Cineycine).
“Ni Harry Poster, ni Star Guars, ni los enanos esos con anillos, ni nada. El 30 de septiembre de 2005, el cuerpo volvió a confiar él. Volvía el héroe español. Español de España. Auténtico. Nuestro. Único. Volvía con un equipo de élite mundial y con una misión que lo situaría de nuevo en lo más alto del escalafón de la seguridad de cuerpos del estado…”. Es español, es policía y es una máquina de matar. Santiago Segura es ‘Torrente 3: El protector’.
“¿Dices que vienes ayudarme? ¿Con esta chusma? ¡Dos moros y un negro! Juro por la cruz de Caravaca que protegeré y que trataré a esta gente como si fueran personas humanas ante ojos del señor. Ya está. Jurado” (Torrente)

Crítica de Torrente 3: El protector
Por petición popular, según sus propias palabras, Santiago Segura regresaba por tercera vez con su mayor creación: José Luis Torrente. En pantalla nos ofrecía una nueva aventura por la patria, la gloria y la unidad de España. Esta vez se contó con un presupuesto de más de 6 millones de euros de la época. El rodaje tuvo lugar a medio camino entre España y Argentina entre diciembre de 2004 y mayo de 2005. Llegaba así el momento de ‘Torrente 3: El protector’.
La idea del argumento, muy evidente una vez visionado el film, era juntar las premisas argumentales de ‘Doce del patíbulo’ (Robert Aldrich, 1967) y ‘El guardaespaldas’ (Mick Jackson, 1992). Naturalmente ambos films pasados por el filtro de Torrente. Como principal novedad, resaltar que esta tercera entrega ya no presentaba continuidad con lo narrado en las dos anteriores. Tampoco existe esa continuidad con los personajes, salvo el propio Torrente. Esto permitía que salieran actores ya vistos en las cintas precedentes en otros roles. No había explicación alguna y todo era para las risas. Se incluía así, por ejemplo, una nueva aparición de Tony Leblanc como una versión joven del Tío Mauricio. Y también una imposible abuela de Torrente eternamente moribunda.

Con dos continuaciones en el lapso de cuatro años, Torrente corría el riesgo de quemarse. Es aquí donde se hizo evidente un bajón en ideas, estructura, gags y momentos para el recuerdo. El tono nuevamente es la comedia soez, la parodia, los añadidos de acción y, sobre todo, el humor chusco. Si nada de eso les gusta, entonces no tiene sentido el haber llegado a ver hasta esta tercera entrega. Además la trama se presta más al servicio de los cameos que nunca. Y da entrada a un par de improbables fans de Torrente dentro del propio cine de Hollywood. Del mismo modo, siguen presentes los ecos a lo James Bond en su escena prólogo de presentación y los títulos de crédito. Por no hablar de los homenajes a Sylvester Stallone como el momento a lo Rocky en el Valle de los Caídos.
En el campo de la acción se nota que, nuevamente, la inversión de la segunda a la tercera entrega había crecido. En ‘Torrente 3’ hay espacio para varias persecuciones y algunos tiroteos. Incluso el propio Segura se juega el pellejo de nuevo tirando de homenajes y atreviéndose a lanzar coches a los malos al estilo ‘Dos policías rebeldes 2’ (Michael Bay, 2003).
La fotografía la firma Unax Mendía resultando cumplidora y poco más. En la misma se aprecian cambios claros. Por ejemplo, en el mismo piso de Torrente de la primera a esta. Asimismo, la ambientación no siempre logra que no averigüemos el cambio de Madrid a Argentina. Por último, los efectos por ordenador no terminan de encajar como deberían con la imagen real… Respecto a la música regresa el indispensable Roque Baños. Se añade la canción de créditos para Rosa, una “triunfita” muy en boga por aquellos años. De las canciones de la saga es la menos llamativa de todas.

El casting puede ganar en personajes con cierto peso, pero no con la gloria o el partido que estos podían dar en los dos films precedentes. Santiago Segura vuelve como Torrente. De nuevo aspira a recuperar un puesto de jerarquía en la policía. Y ve esta oportunidad de ejercer de “protector” como una posibilidad real para hacerlo. Lo que no sabe es que lo van a usar por su mala fama y probada ineptitud… y no por otra cosa. Segura, a pesar de intentar rodearse de cómicos o actores con vis para la comedia, no termina de lograr alcanzar las risas anteriores. Siendo los momentos futbolísticos donde sí que parece querer lograrlo.
A su hijo en la ficción lo encarna Carlos Latre. El showman está visiblemente incómodo en un papel que, dicho de paso, no tiene recorrido ni base para las risas. Hace de un joven que invalida todas las infamias de su progenitor… lo que se conoce vulgarmente como un aguafiestas. Al “nuevo Cuco” le da vida José Mota. En esencia es el mismo personaje de la anterior interpretado por Gabino Diego. Eso sí, ahora se llama Josito. Para el meme queda Javier Gutiérrez como Solis, un guardia de seguridad gallego, sobrino de un amigo de alguien importante, que ve en Torrente al héroe que nadie espera.
El elenco esta vez tiene un toque y aporte italianos con Yvonne Scio y Fabio Testi. La actriz interpreta a Giannina, la eurodiputada honrada y eje de todas las conspiraciones. Scio está para lucirse en la conferencia del inicio y en el resto del metraje… amén de desconfiar de las habilidades “protectoras” de Torrente. Por su parte, Testi es Montelllini, un mandamás de Petronosa que se juega mucho con el asunto de la eurodiputada. En su performance, Testi está totalmente centrado en que su interpretación desate la comedia por sí misma.
“Torrente me debes seis mil pesetas de Whihsky. Me tienes cabreado. 36 euros. Son seis mil pesetas de Whisky. Hay que ser serio. Que no me olvidaré” (Antoñito)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Torrente 3: El protector, una entrega en la que ya comenzaba hacerse evidente que la fórmula daba visos de cansancio. No obstante, su tono “Torrentiano” logra arrancar algunas risas… pero estas no son suficiente para igualar, ya ni hablemos de superar, lo visto anteriormente. Al final queda como una tercera parte para las risas menos exigentes.
Tráiler de Torrente 3: El protector
Algunos gags que, aunque no tengan relación con la trama central, si que logran dar en la diana. La inclasificable aparición de ciertos conocidos deportistas españoles en varias secuencias. El momento Fary.
De largo, los compañeros de Torrente son lo menos graciosos de la saga… algo que el propio Segura sabe, e intenta arreglar reclutando a sus imposibles doce del patíbulo, cuya mayor gloria es el Risitas. No hay mucho esfuerzo en disimular que se hace pasar Argentina por Madrid/España.






