Kickboxer 2: La venganza

📄 SINOPSIS:
David Sloan regenta un ruinoso gimnasio, que es la única herencia que le dejaron sus dos hermanos mayores, Eric y Kurt, muertos en Tailandia tras ir allí a pelear en Muay-Thai. David está centrado en sacar a jóvenes sin recursos de las calles y alejarlos de las drogas y la delincuencia, dándoles una nueva meta por medio de las artes marciales y el deporte. Así hasta que un ambicioso promotor americano acaba por asociarse con un magnate tailandés que busca desesperadamente que David vuelva a pelear “oficialmente”. Para conseguirlo guarda un as bajo la manga: el antiguo campeón invicto y asesino de sus hermanos, Tong Po. (Cineycine).
“Tienes que volver a pelear. Lo que mató a tus hermanos fue pelear en Tailandia. Ya sé que no te crees tan bueno, fuerte y ágil como ellos. Pero, Kurt y Eric decían que tenías un gran corazón y el corazón gana muchas peleas. Piénsalo, David. Hay facturas que pagar…”. Sasha Mitchell se sube al ring para vengar a JCVD porque él es el nuevo ‘Kickboxer 2: La venganza’.
“Eres el más débil de todos los Sloan” (Tong Po)

Crítica de Kickboxer 2: La venganza
El éxito a nivel mundial de ‘Kickboxer’ (David Worth, 1989), hacia inevitable que una secuela llegara más pronto que tarde. Y así fue. Sin embargo, Van Damme desestimó protagonizarla. En su lugar se decantó en favor de la mucho más ambiciosa y comercial ‘Doble impacto’ (Sheldon Lettich. 1991). Por consiguiente, su personaje de Kurt Sloan fue sustituido por un muñeco, para hacerse pasar por él, en el “prólogo” de la segunda parte. Conviene aclarar que las secuelas a video de los films originales protagonizados por Van Damme solían brillar por la ausencia del belga. Y esta costumbre se mantuvo en ‘Kickboxer 2: La venganza’.
Teniendo en mente lo anterior, hay que recordar que en la película original los Sloan eran solamente dos hermanos. El tercer hermano, protagonista de esta secuela, es sacado aquí de la chistera puesto que nunca es nombrado en el film precedente. Asimismo anotar que Kurt Sloan (Van Damme) muere de un disparo en la cabeza fuera de cámara. Esto último se obvió totalmente en el reinicio de 2016. Aclarados estos puntos, y asimilada la nula necesidad de una segunda parte sin el protagonista original, pasemos a valorar y ahondar lo que nos ofrece esta secuela.

‘Kickboxer 2’ es una ajustada producción de artes marciales con clara vocación exploitation. Una propuesta que, a fin de cuentas, es lo que es. Su presupuesto fue de algo más de 1 millón de dólares. Dinero que recuperó holgadamente en su paso limitado por cines mundiales con un estreno oficial en Estados Unidos el 14 de junio de 1991. Al final, la cinta terminaría por encontrar su público, y el dinero que buscaba amasar a costa de la primera parte, gracias a su presencia física en los estantes del videoclub y en los pases posteriores por televisión.
Realmente estamos ante un largometraje que se realizó con la única aspiración de aprovechar el arrastre de la marca del original. Una cinta a la cual nunca alcanza en ningún apartado… salvo en el derramamiento de sangre y body-count. No obstante, ‘Kickboxer 2’ se revela como una secuela honrosa. Quizá la mejor de todas las que se realizaron después de la original. La película tiene buenos combates, actores de cierto calado y un Tong Po que aún no había caído en la mayor de las vergüenzas. Estas últimas vendrían a derivar, sobre todo, en la cuarta entrega. En aquella ya ni siquiera se contó con el mismo actor para darle vida. Oficialmente el guión, que cabe en una servilleta doblada por la mitad, lo firmaría el posteriormente afamado David S. Goyer.
Albert Pyun heredó la silla de director que dejó vacante David Worth. Y realmente lo que hace es plagar la cinta de referencias a ‘Rocky V’ (John G. Avildsen, 1990). Seguramente, en el momento del rodaje de ‘Kickboxer 2’, la cinta de Avildsen prometía ser un éxito… aunque ya sabemos luego lo que pasó. De ‘Rocky V’ se coge prestada la dinámica sobre el luchador retirado que toma bajo su manto a una joven promesa y regenta un ruinoso gimnasio heredado. Pero no solo eso, sino que toda la ambientación es realmente calcada de los interiores del Mighty Mick`s Gym, incluso el estilo de la fachada y los collages de las paredes.

En cuanto a los combates, hay un gusto casi pornográfico por parte de Pyun en el hecho de regodearse en una extrema violencia. La cámara se deleita en los golpes de cerca y el gore en los rostros de los personajes. Esto último es una réplica, en color, del clásico universal del cine de boxeo ‘Toro salvaje’ (Martin Scorsese, 1981). Respecto a los contendientes, el que más hace por lucirse es Sasha Mitchell. Por su parte, Matthias Hues aporta buenas fostiadas en su minutaje en el film. Y, lógicamente, Michel Qissi brilla mucho en el sangriento combate final. Por supuesto, también están las buenas dosis de los conocidos como “training-montage” con buenas píldoras de flipación y ecos tanto de ‘Rocky’ como de ‘Kickboxer’.
En la fotografía, también recreándose en la violencia, encontramos el nombre de George Mooradian, un habitual del cine de Pyun. Mooradian era todo un asiduo de las producciones de presupuestos controlados. Su labor es cumplidora y no desentona fotografiando las peleas… que son, de largo, lo mejor del evento. Finalmente logra que las deficiencias económicas se noten mucho menos que en otras obras de Pyun. Por otro lado, la música la firman dos nombres: Anthony Riparetti (otro colaborador fijo del director) y James Saad. De la banda sonora destaca la canción “My Brother´s Eyes” de Eric Barnett.

El citado Sasha Mitchell, actor de televisión experto en taekwondo y conocimientos básicos de karate y kickboxing, se sube al ring para sustituir a Van Damme. Realmente no lo hace mal, aunque su personaje deambula por el metraje desorientado sin saber muy bien qué actitud tomar. Por descontado no tiene, ni de lejos, el carisma del belga de oro. En los combates, y la parte física, sube algunos peldaños y entrega tres buenas peleas. A su lado tenemos al “Tommy Gunn” de este film. Me refiero al ambicioso luchador Brian Wagner, al que da vida Vince Murdocco. Su personaje es un tipo cansado de esperar a que David le diga cuál es su momento… Regresando de la original encontramos a Dennis Chan (Maestro Xian). Aunque su performance parece paródica y sin creerse su rol. También sale John Diehl como un contable amigo de David.
El escuadrón de villanos viene fuerte con unos cuantos míticos de la serie B. De todos ellos, Peter Boyle es el más versado en el arte de la actuación, pero se limita a encarnar a un pez gordo americano que ve dinero y poder en el Kickboxing. Por otra banda, los malosos sin escrúpulos van para cuatro expertos en la materia. El mítico Cary-Hiroyuki Tagawa es el vengativo Shagan, Matthias Hues es el luchador Neil Vargas (ojo a sus inenarrables mallas azules y a su pinta de galán de telenovela) y Vincent Klyn aparece en un rol de observador/guardaespaldas. Finalmente, queda como el jefe final de fase, el ineludible Michel Qissi volviendo como Tong-Po para dos brutales combates.
“Hay que acostumbrarse a las decepciones, dan carácter” (David Sloan)

En resumidas cuentas.
Acabo esta crítica de Kickboxer 2: La venganza, un film de duración ajustadísima que avanza furiosamente y sin descanso hacia un mortal enfrentamiento final. Sin duda, y posiblemente, la mejor secuela de todas las que se hicieron respecto al original y en el top 3 de continuaciones de films de Van Damme sin el belga (las otras dos serían ‘Retroceder nunca rendirse jamás 2’ y ‘Blanco humano 2’).
Tráiler de Kickboxer 2: La venganza
Sus violentísimos combates. El reparto de secundarios malosos. Los esfuerzos de Sasha Mitchell por hallar dignidad en un personaje imposible.
El muñeco de Van Damme realmente es para descojonarse de risa. Los collages en las paredes sobre los hermanos parecen hechos mal adrede. La trama en sí carece de sentido ni lógica, ya ni hablemos del asalto al gimnasio de David. El Maestro Xian es relegado al rol de alivio cómico. El exceso sobre el gusto de Pyun por ver sangrar a los personajes.






