Snake Eyes: El origen

📄 SINOPSIS:
Un joven al que simplemente se le conoce como “Snake Eyes” clama venganza contra el responsable de la muerte de su padre. En su camino de no-retorno se topará con un peligroso líder yakuza llamado Kenta, que también reclama su propia revancha contra el clan Arashikage. Pero, tras salvar la vida de Tommy, el joven heredero del clan, Snake Eyes será aceptado en el mismo. (Cineycine).
Le conocemos simplemente por un nombre en clave. Y también por su otro nombre: el ninja silencioso. Nunca nos ha dejado ver su rostro… hasta hoy. Henry Golding se pone en la piel de uno de los personajes más populares del universo G.I. Joe. Llegó el momento de conocer los inicios de tan misterioso guerrero en ‘Snake Eyes: El origen’.
–“¿Por qué te llaman Snake Eyes?” (Akiko)
–“Si me vences, puede que te lo diga” (Snake Eyes)

Crítica de Snake Eyes: El origen
Después de dos intentos infructuosos, más en cuestiones de crítica que no de taquilla, el Universo de los G.I. Joe se volvió a lanzar a la palestra con este film. Lorenzo di Bonaventura, principal impulsor de la franquicia, debió pensar que lo que necesitaba la saga era un reboot. Pero no un reboot cualquiera, sino un spinoff. Una película “independiente” contando como protagonista con uno de los personajes más populares de la marca: Snake Eyes. Esta decisión, quizás en manos de gente más compenetrada y preparada para adaptar el material original, hubiera sido una propuesta de acción más loable y mucho mejor acabada que la presente. Pero, desgraciadamente, esto es lo que tenemos en ‘Snake Eyes: El origen’.
De entrada, hablemos de Snake Eyes como personaje. Este misterioso ninja es un veterano de la guerra de Vietnam que quedó horriblemente desfigurado y mudo tras entrar en combate. Posteriormente abandonó el ejército para buscar un modo de reconducir su vida. Así fue como dio con el clan de ninjas Arashikage. Estos lo “adoptaron” y, al ser incapaz de decir su nombre, lo bautizaron en clave como Snake Eyes. El ninja se sometió a un duro entrenamiento y se posicionó a favor de los Joes en su lucha contra la peligrosa organización terrorista conocida como Cobra. Irónicamente, y entre sus filas, se encontraba su hermano de armas, Storm Shadow, otro ninja del clan Arashikage que abandonó el clan para unirse a Cobra.

Con los precedentes comentados en el párrafo anterior, uno podría pensar que ‘Snake Eyes’ sería una cinta de acción con cierto empaque dramático. Sin embargo, y en vez de eso, en la Paramount buscaron un guion que obvia bastante las bases originales del personaje. Ahora bien, como propuesta fílmica resulta más decente en otros aspectos que la primera entrega que dirigió Stephen Sommers.
En cualquier caso, esta cinta de Robert Schwentke no deja de ser un baturrillo que reúne un montón de clichés. A saber: villanos traicioneros, giros de guion e incluso elementos mágicos que pintan más bien poco y que, para colmo, no están precisamente bien integrados en la trama. Además, parte del problema del libreto es que no hay esfuerzo en ocultar cierta sensación de vaguedad por parte de los responsables. Y esto sin entrar en lo poco que, aparentemente, conocen el universo de los Joe. Sin embargo, hay algo que quiero defender. Me refiero a que aprecio un esfuerzo en dotar de cierto grado de interés dramático a la relación entre Snake Eyes y Tommy (posteriormente conocido como Storm Shadow). Se siente así un esfuerzo en gestar una relación coherente y con ciertos matices.
Evidentemente, una película como esta tiene una enorme cantidad de secuencias de acción. Especialmente destacan los combates con espadas. Algunos de estos enfrentamientos están filmados de un modo un tanto caótico. Algo que también se contagia a otras set-pieces. Por el contrario, también es justo reconocer que otras escenas de acción están mejor filmadas. Además la fotografía de Bojan Bazelli ayuda a dotar al film de cierta estética con neones de Tokio. Y, por su parte, la labor musical de Martin Todsharow se encarga de darle el ritmo y adrenalina necesarios al film. Y esto sin que su score sea algo memorable.

En el casting, el fichaje de Henry Golding es incoherente (quien haya visto el film, o conozca el material base, sabe a qué me refiero). Golding no es, precisamente, un actor con un carisma desbordante. Aquí se nota que se ha esforzado con su rol… pero resulta incapaz de ser interesante. Recordemos que Ray Park estuvo en las películas de G.I. Joe sin mostrar su rostro, sin decir ni una sola palabra y resultaba más creíble y mucho mejor elección, tanto en lo físico como en lo actoral, que Golding. Así pues, este último es superado con relativa facilidad por Andrew Koji. El británico tiene, probablemente, el mejor papel de la película y también le pone más ganas y arrojo a su personaje de Tommy.
Por la parte femenina sobresale Samara Weaving. Sin tener una presencia descomunal en el film, sí que está entregadísima a su Scarlett. También destaca Úrsula Corberó. Nuestra compatriota resulta ser más fiel al material original en lo que a la Baronesa se refiere. Además, Corberó se lo ha pasado pipa con el personaje. Y eso que, al igual que Samara, tiene poco tiempo en pantalla. Por último, el guion introduce a los Joes y a Cobra totalmente de pasada. Y, en este sentido, es imperdonable que Iko Uwais esté tan infrautilizado… y más cuando hablamos de una película de acción y artes marciales.

En conclusión.
Termino esta crítica de Snakes Eyes: El origen, una propuesta que, como película de los Joes, no es estrictamente fiel al material original del personaje del título. Dejando esto al margen, sí es cierto que consigue al menos algo de entretenimiento… a pesar de sus varias carencias y de ser uno de los productos “fallidos” del año en comparación a sus expectativas.
Tráiler de Snake Eyes: El origen
Andrew Koji, Samara Weaving y Úrsula Corberó. La fotografía de Bojan Bazelli y la música de Martin Todsharow salvan bastante la película.
La falta de fidelidad al universo Joe. Ciertas secuencias de acción están filmadas de un modo muy caótico. El guion es un cúmulo de tópicos.






