Tiempo de matar

📄 SINOPSIS:
En el pequeño pueblo de Clanton, una joven de diez años afroamericana, Tonia Hailey, es agredida y violada por dos jóvenes blancos detenidos al instante. Pero el padre de la pequeña, Carl Lee, termina asesinando en el juzgado a los dos agresores siendo detenido inmediatamente. Para preparar su defensa pide que el joven e idealista abogado Jake Brigance se haga cargo de su defensa. El caso está prácticamente perdido y además abrirá heridas que parecían cerradas en la pequeña población con la reaparición del Ku Klux Klan. (Cineycine).
¿Qué es la justicia? ¿Hasta qué punto puede decirse qué es justicia y qué no lo es? ¿La aplicaríamos con imparcialidad o nos guiaríamos por nuestro miedo o amor para ejecutarla?… Estas y otras son las preguntas que John Grisham planteaba en su novela. Y de ahí pasó al cine en este reivindicable film de Joel Schumacher. Ya mismo partimos a la pequeña ciudad de Clanton, en el estado del Mississippi, para celebrar el ¡35º aniversario! de ‘Tiempo para matar’.
“Tú y yo no somos iguales, somos distintos. Estamos en lados distintos. Tú eres como ellos, por eso te elegí, Jake, porque eres uno de ellos. Te criaron para pensar según ellos para que vieras diferentes, mestizos, negros, tizanos… Tú eres mi arma secreta, Jake, porque eres uno de ellos” (Carl Lee)

Crítica de Tiempo de matar
Tom Clancy era el autor preferido en cuanto a lo concerniente al thriller político para adaptaciones al cine. Y a finales de los 80 se le sumaría otro escritor ciertamente relevante en cuanto al drama judicial con toques de thriller. Me refiero a un desconocido llamado John Grisham. Como autor se había abierto paso entre los productores de Hollywood gracias a un superventas que le ocupó tres años. Su título: ‘Tiempo de matar’. Pero no fue hasta el éxito conjunto de ‘La tapadera’ (Sydney Pollack, 1993) y ‘El informe Pelícano’ (Alan J. Pakula, 1993) sumado a la relevancia de ‘El cliente’ (Joel Schumacher, 1994) que ‘Tiempo de matar’ tendría su oportunidad en la gran pantalla.
Gracias a ‘El cliente’, Grisham se hizo amigo de Joel Schumacher. El ya fallecido director estaba en la cresta de la ola avalado por el éxito de varias de sus films. Schumacher estaba considerado en ese momento como un realizador de éxito. Por ello, en la WB decidieron hacerse con los derechos de ‘Tiempo de matar’. La única condición que puso Grisham fue que Schumacher se sentara detrás de las cámaras. Por su parte, el guionista Akiva Goldsman, quien adaptó ‘El cliente’, se haría cargo del libreto. La película terminaría siendo otro éxito de taquilla al lograr recaudar 152 millones de $ para un coste de 40.

‘Tiempo de Matar’ nos propone desde su principio un planteamiento ciertamente potente: una joven afroamericana es violada y asesinada… pero sus agresores podrían quedar libres. Entonces interviene el padre de la chiquilla que los mata a balazos y, seguidamente, resulta detenido y juzgado. Grisham lo que planteaba es que el sistema no es infalible y está repleto de elementos grises. Nada es blanco o negro. Las viejas heridas del racismo se reabren y reaparece el Ku Klux Klan. Estos son los ingredientes que selecciona Grisham tomando como elemento principal de su narrativa la definición de justicia. Y, sobre todo, su aplicación ante un terrible suceso.
Teniendo en cuenta lo anterior, el guión de Akiva Goldsman se centra en la idea de si estamos ante un acto de justicia o ante una mera venganza. Entre manos tenemos un libreto tremendamente inspirado que da lugar a un drama sin ningún tipo de pudor o censura. El espectador está constantemente pendiente del devenir del juicio de Carl Lee. Aquí no hay excesivos toques melodramáticos (si acaso, cierta escena al final del film peca de ser un tanto impostada para limar las cuestiones románticas del personaje de Jake Brigans). Por el contrario, destacan sus gotas de suspense y tensión en lo concerniente al KKK. Tan es así que, en determinados momentos, es palpable un cierto aire de terror y del thriller de suspense que tanto abundaba en los 90.
Por su parte, Joel Schumacher claramente no era un autor… pero sí que resultaba ser un artesano tremendamente solvente y magníficamente capacitado para dirigir ‘Tiempo de matar’. De hecho, Grisham lo escogió por su enorme capacidad de dirección de actores y bagaje dramático. Ambas características ya las había demostrado sobradamente en ‘El cliente’ y ‘Un día de furia’. Y en ‘Tiempo de matar’ fue más allá. Aquí demuestra una gran capacidad de madurez narrativa. En este aspecto no hay más que presenciar las escenas judiciales o la terrorífica secuencia de la violación. Además es capaz de mantener el tempo narrativo sin perder el interés en una cinta de casi dos horas y media. Desde luego, Schumacher no mereció quedar tan tapado después del fiasco de ‘Batman y Robin’ (1997). Potenciando en este film su labor destacó la fotografía de Peter Menzies Jr. recreando la atmósfera de Mississippi.

En el casting resulta tremendamente extraño escuchar a Matthew McConaughey recriminarse parte de su etapa de entre los 90 y los 2000. Es cierto que ahí fue tremendamente popular por protagonizar diversas comedias románticas que le granjearon éxito… pero también dejó grandes trabajos como este. Al margen de su “cara bonita” también era un actor de auténtico valor dramático. Su papel es el de Jake Brigance, un abogado tremendamente idealista e incluso “buenista”. A medida que avanza la propuesta, la realidad y dureza del caso le llevarán a endurecerse. McConaughey se destapa de forma notable siendo su secuencia final una auténtica masterclass
Sandra Bullock es otro cantar. No es que su personaje sea horrible, pero sí que tiene algunos de los tics que podían verse en varias de sus películas. Y esto choca en cuanto el film se introduce en momentos más oscuros y serios con su personaje de Ellen Roark. Por otra parte es innegable la excelente labor de Samuel L. Jackson. Aquí se mete en un papel totalmente dramático y con furia al interpretar a Carl Lee, el padre de la pequeña. Atención a cómo Schumacher centra casi todos los primeros palos en sus ojos antes de tirotear a los culpables.
Entre los secundarios mencionar la agradecida presencia de Oliver Platt como Harry Rex, un abogado y amigo de Jake dedicado a asuntos turbios y divorcios. También sale una joven Ashley Judd como la esposa de Jake en un rol muy pequeño. Además destaca la dura presencia de Charles S. Dutton como el Sheriff Ozzie y Chris Cooper como uno de sus ayudantes. Por supuesto no se puede obviar al hoy defenestrado Kevin Spacey como Rufus Buckley, el durísimo fiscal del distrito que pondrá contra las cuerdas a Jake durante el juicio. Spacey gozaba con este tipo de personajes y verlo saborear cada plano es impagable. Por último citar la enorme profesionalidad de Donald y Kiefer Sutherland. El primero como el mentor en la abogacía de Jake y el segundo como el hermano de uno de los asesinados.

En conclusión.
Acabo esta crítica de Tiempo de matar, un film con el que Joel Schumacher volvía a demostrar que era un artesano de primer nivel y un director de solvencia más que demostrada. Drama impecable y narración sólida para una obra muy notable en la filmografía del fallecido realizador.
Tráiler de Tiempo de matar
Las interpretaciones de Matthew McConaughey y Samuel L. Jackson. La música de Elliot Goldenthal enfatizando el horror y la esperanza a partes iguales. Joel Schumacher demostrando una vez más su capacidad de dirigir actores.
Los tics de comedia romántica de Sandra Bullock terminan sacando, en no pocos momentos, al personaje de la cinta y de su tono.






