El hombre que sabía demasiado

📄 SINOPSIS:
Durante un viaje al extranjero, un matrimonio se ve envuelto en una compleja trama relacionada con un secreto de gran importancia. Marido y mujer deberán enfrentarse a una situación llena de peligros en una carrera contrarreloj para descubrir la verdad y proteger a su familia. (Cineycine).
Esta es una de las obras más reconocidas de Alfred Hitchcock, maestro indiscutible del suspense. Hoy vamos a repasar una película que destaca por consolidar algunos de los rasgos más distintivos de este genial director. Llegó el momento de descubrir quién es… ‘El hombre que sabía demasiado’.
“Que será, será. Whatever Will be, Will be…” (Jo McKenna)

Crítica de El hombre que sabía demasiado
Estrenada en 1956, y dirigida por Alfred Hitchcock, esta película es una de sus propuestas más representativas. Su título: ‘El hombre que sabía demasiado’. Además es un claro ejemplo de cómo un remake puede servir a un director para mejorar la idea original. Recordemos que, en 1934, Hitchcock ya había dirigido esta película con actores como Peter Lorre, Edna Best o Leslie Banks. Pero, el maestro del suspense, no había quedado del todo satisfecho. Por eso, años más tarde, decidió aprovechar los recursos técnicos y artísticos de los que disponía en Hollywood para ofrecer una película más sofisticada. Como él dijo muy acertadamente, sin ánimo de despreciar su versión de 1934 y cómo la había sacado adelante: “La primera versión la hizo un aficionado con talento. La segunda la hizo un profesional”.

En esta ocasión, Hitchcock apostó por James Stewart para interpretar a Ben McKenna. El actor aportó la cercanía y humanidad de las que siempre dotaba a sus personajes. Era un intérprete que ya había trabajado con Hitchcock en ‘La soga’ (1948) y ‘La ventana indiscreta’ (1954). Hablamos de dos magníficas películas que, junto con ‘Vértigo’ (1958), protagonizada también por Stewart dos años más tarde, se convertirían en algunas de las más importantes del director. Por otro lado, también contó con Doris Day dando vida a Jo McKenna, un papel que combina la sensibilidad y determinación de esta genial actriz. En este rol interpreta la ya famosa canción “Qué será, será (Whatever Will Be, Will Be)”. Estamos ante un tema que acabaría convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles de la película.
El reparto principal se completa con Brenda de Banzie, que interpreta a Lucy Drayton. Y con Bernard Miles como Edward Drayton. Se trata de dos personajes fundamentales en el desarrollo de la historia. Y también destacaremos a Daniel Gélin en el papel de Louis Bernard. Su aparición desencadena los acontecimientos que dan forma a la trama. Y esta no fue una elección casual porque Gélin era ya un reputado actor francés. Por último, tal fue la implicación de Hitchcock en la elección del reparto, que empleó bastante tiempo buscando al actor ideal para interpretar al embajador. Finalmente logró dar con él en la persona de un respetado actor teatral danés, Mogens Wieth.

La producción se llevó a cabo dentro de unos grandes estudios. Esto permitió a Hitchcock alcanzar un nivel de detalle mucho mayor que en la película de 1934. Por otro lado, la dirección destaca por el uso del suspense progresivo. Hitchcock construye la tensión de forma gradual hasta llegar a momentos clave como la secuencia del Royal Albert Hall. Esta escena es especialmente recordada por su precisión técnica y su uso del sonido. Atención a su magnífico travelling lateral sobre el pentagrama que nos acerca lenta, pero inexorablemente, a la nota fatídica que deberá interpretar el músico de los platillos… y que, sin saberlo, será el detonante del crimen. Es también esa escena donde vemos reflejada con mayor claridad la obsesión de Hitchcock por controlar al espectador y guiar nuestra atención en cada plano. Un tour de force que describe y representa a la perfección su estilo cinematográfico.
Otro elemento a destacar es la fotografía, que corre a cargo de Roger Burks. Recordemos que ya había trabajado con Hitchcock en ‘Extraños en un tren’ (1951) y ‘Atrapa a un ladrón’ (1955). Quizás lo más característico de su trabajo sea cómo contribuye al efecto del suspense mediante amplios encuadres que ofrecen al espectador una información justa de lo que sucede ante sus ojos. Sin duda, esto aumenta la tensión en escenas clave como la que he comentado del Royal Albert Hall. Por lo demás, los exteriores y localizaciones en Inglaterra y el Norte de África ofrecen una apariencia rica y detallada gracias a un inteligente uso del Technicolor.
Por último, no podemos dejar de lado la banda sonora de la película. La misma fue compuesta por Bernard Herrmann, uno de los colaboradores más habituales de Hitchcock, especialmente recordado por su magnífico trabajo en películas como ‘Psicosis’ (1960) o ‘Con la muerte en los talones’ (1959). Por su parte, el tema interpretado por Doris Day estaba compuesto por un dúo creativo formado por Jay Livingston y Ray Evans, dos profesionales que, a lo largo de su carrera, lograron que sus canciones fueran más recordadas incluso que las películas para las que fueron creadas. Tal es el caso de “Mona Lisa”, canción interpretada por Nat king Cole para el film ‘Capitán Carey’ (Mitchell Leisen, 1950).

Conclusión.
Concluyo esta crítica de El hombre que sabía demasiado, no me parece uno de los trabajos más redondos de Alfred Hitchcock. Sin embargo, en conjunto, es una película bastante notable dentro de su filmografía. El film nos muestra el tremendo salto de calidad que dio en apenas 20 años como director. Además tiene una puesta en escena muy cuidada, un ritmo narrativo que mantiene la tensión y la historia de espías y asesinatos está bien construida. En resumen, Hitchcock nos regala una dirección sólida y su genial uso del suspense. ¿Qué más se puede pedir?
Tráiler de El hombre que sabía demasiado
El delicado trabajo de Hitchcock tras las cámaras en escenas como la del Robert Albert Hall.
Quizá que al ser un remake se pierde parte de la sorpresa.






