La asistenta

GÉNERO: Drama, Thriller
DIRECTOR: Paul Feig
TÍTULO ORIGINAL: The Housemaid
PAÍS: EE.UU.
AÑO: 2023
DURACIÓN: 131 minutos
GUIÓN: Rebecca Sonnenshine sobre la novela de Freida McFadden
FOTOGRAFÍA: John Schwartzman (Imágenes vía Diamond Films)
MÚSICA: Theodore Shapiro

📄 SINOPSIS:

Una joven con pasado turbulento intenta reconducir su vida entrando a trabajar como ama de llaves de una familia de clase alta. Allí pronto verá como el castillo de naipes sobre el que sustentó todas las mentiras engordando su currículum para conseguir el trabajo se volverá rápidamente en su contra. Además, la aparentemente señorial casa y familia no son tampoco, para nada, lo que ella creía. (Cineycine).

“¿Dime por qué quieres este trabajo? Sabes que tienes que vivir aquí, ¿verdad? Esta es tu habitación. El trabajo consiste en limpiar, ordenar y cocinar cosas sencillas. Serás parte de la familia. Quiero que te sientas segura aquí. Eres un ángel, no sé qué haría sin ti…”. Sydney Sweeney es ‘La asistenta’.

“Me gusta ser asistenta… para buenas familias, claro” (Millie)

Crítica de La asistenta

Cada cierto tiempo, una novela con protagonistas femeninas contra el mundo (los hombres en la mayoría de los casos) se vuelve best-seller y acaba, irremediablemente, dando el salto del papel al celuloide. El pasado 2025, “el gordo” le tocó a Freida McFadden. La escritora había publicado en 2022, con enorme éxito de ventas, el libro homónimo sobre el que se basa el film que hoy nos ocupa: ‘La asistenta’. El mayor boom sobre la novela llegó cuando en Tik Tok se comenzó a viralizar bajo el hashtag BookTok. Así las cosas, no tardó mucho en obtener luz verde para su paso a cines. Con Lionsgate como máximo responsable de su financiación, el estreno USA en la gran pantalla tuvo lugar el 19 de diciembre de 2025. La cinta contó con 35 millones de presupuesto para una descomunal recaudación de 400 “kilos” a nivel mundial.

‘La asistenta’ (The Housemaid) es el típico film donde las apariencias engañan. Donde toca esperar que cada personaje vaya mostrando sus cartas. Y las fachadas son eso… máscaras que nos ponemos para aparentar lo que no somos. Todo se sustenta en cómo la protagonista va tirando del hilo hasta que la cuerda se tensa y se rompe. Es entonces cuando caen todas las verdades ocultas… En todo ese espectro se mueve el film. Y las temáticas son el abuso de poder, el control del relato, la lucha de clases, la importancia de las apariencias y la supervivencia en momentos de máximo peligro. Por supuesto, también están el resto de ramificaciones de dichos temas que se van expandiendo con el devenir de los minutos, los giros de guión y la sucesión de flashbacks explicativos.

Lógicamente, todo aquel espectador que ya tenga cierta experiencia en películas y temáticas similares, muy poco, o nada, de lo que ‘La asistenta’ incluye como inesperados plot-twist le van a pillar por sorpresa. Prácticamente todo se ha visto con anterioridad en un sinfín de thrillers noventeros del mismo patrón. Además, casi todo el metraje se ambienta en la casa señorial de los Winchester, sus estancias y secretos. Realmente solo se sale por la noche, y en contadas ocasiones, de la misma… o en la aparición de los flashbacks explicativos.

En la dirección hallamos a Paul Feig. Su objetivo con el film, según sus propias palabras, era el siguiente: “Siempre vi ‘La asistenta’ como una película de Nancy Meyers que se tuerce horriblemente”. Estas palabras son una clara alusión al cuento de comedia romántica (perverso) que la película elige en determinado momento. Lástima que Feig no vaya más allá de la superficie en su dirección. Básicamente se limita a situar a los personajes como fichas de un tablero que se mueven por la trama, especialmente los que forman parte de la familia Winchester. Estos últimos con comportamientos altamente sospechosos, ya sea por extremadamente calmados o totalmente desaforados. Sí que sube algo la dirección cuando, ya despojados todos de sus caretas, la violencia comienza hacer aparición. Estalla entonces un retorcido juego de aguante y cambio de roles que ya totalmente vuelca el largometraje del lado del alzamiento del feminismo.

De adaptar el guión de la novela a la pantalla se encarga Rebecca Sonnenshine. Esta es, sin duda, su mayor empresa como escribana para las grandes salas tras foguearse en los lápices de series de TV modernas para Amazon Prime y Netflix, respectivamente. Su labor es la de ensamblar todo y que funcione logrando un crescendo de interés en el espectador. Algo que logra a medias. Ya que, si bien, el espectador siente que todo es mentira en los personajes, en determinado momento uno no puede más que esperar para ver cómo se solventan todas las tramas abiertas. Algunas lo hacen con mejor resultado y explicación que otras.

En el casting tenemos a Sydney Sweeney como Millie, una joven que busca la manera de dejar el pasado atrás y progresar hacia algo parecido a una vida normal. No entrega para nada una mala labor Sydney en uno de los tres roles con “doble identidad” del film. No es Sydney una actriz de amplio registro dramático, pero sí que resulta creíble en lo que el papel le pide. Además resulta muy válida en su actuación como una joven sin posibilidades que se aferra a su nuevo trabajo con actitud sumisa… y la revelación de su verdadero “yo” llegado el momento.

Por su parte, Amanda Seyfried es la señora Nina Winchester. Al principio cuesta verla en este papel de mujer de la alta sociedad donde todo es pose. Lo bueno es que le dura poco para dejar a la luz un carácter totalmente trastornado y bipolar. Lo que no ayuda es que el resto de personajes comiencen rápidamente a señalarla por su pasado complicado. De los tres protagonistas, Seyfried encarna al personaje más extremo. Y eso le pesa claramente en contra al pasar de la calma absoluta a la locura total de una escena a otra, a menudo sin lógica ninguna.

En el resto del elenco tenemos a Brando Sklenar como Andrew, un hombre de negocios de aspecto siempre impoluto. Un auténtico modelo de revista que se desvive por su hija y soporta estoicamente las embestidas emocionales de su esposa. Al mismo tiempo intenta facilitarle el trabajo a Millie. Buena labor la de Sklenar que va creciendo conforme todo se va descubriendo. Citar también a la pequeña Indiana Elle como Cece, la típica niña de familia bien. Elizabeth Perkins aparece con un look a lo moderna Cruella De Vil que ama la perfección y su vajilla familiar. Y, por último, Michele Morrone es el jardinero extranjero que, con su mirada y pose, parece querer avisar a todos (personajes y espectador) de que nada es lo que parece desde el minuto uno.

“Ten más cuidado la próxima vez. Me has estropeado el día entero” (Nina)

En resumidas cuentas.
Acabo esta crítica de La asistenta, un ejemplo de tramposo thriller sorpresivo. Un film de público objetivo claro y que cuanto más avanza en su metraje más se vuelca en empujar su mensaje a costa incluso de la lógica y de explicar comportamientos continuados de varios personajes. Si bien consigue distraer, y levantar cierto hype en cuanto a cómo se solucionará todo, también es cierto que es tan imposible que, llegado el momento, puede resultar risible.

Tráiler de La asistenta

+ Lo mejor:

Saber desde el minuto uno que todo es una sucesión de patrañas y apariencias y esperar de ella más que de un telefilm de sobremesa. Sydney Sweeny no será la mejor actriz actual, pero sí que está por encima de la consideración que se la tiene más allá de mujer objeto.

- Lo peor:

Amanda Seyfried no hace mala labor, pero su personaje no hay por donde cogerlo... y queda peor aun cuando se descubren sus motivaciones. Ya se ha visto la misma película en infinidad de ocasiones.

Puntuación de Cineycine

DIRECCIÓN
6.5
GUIÓN
6
REPARTO
6.5
6

J. Glez

Crítico de cine especializado en análisis cinematográfico y reseñas detalladas de películas.
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