Resident Evil (2026)

📄 SINOPSIS:
Bryan Hodukavich es un joven e inmaduro mensajero médico al que se le encarga transportar un botiquín al Hospital central de una ciudad conocida como Raccoon City. Quitando la nieve que cubre la carretera, el trayecto de Bryan parece sencillo. Sin embargo, el desdichado mensajero va a pasar una noche auténticamente infernal. (Cineycine).
“Los juegos son un ejemplo extraordinario del survival horror. Aquí celebro todo lo que me gusta de ellos. Cuento una historia que podría existir en los márgenes de uno de los juegos”. El aclamado cineasta Zach Cregger nos presenta su particular y personal visión de un título legendario de los videojuegos: ‘Resident Evil’.
“Lo que estoy transportando es una vida” (Bryan)

Crítica de Resident Evil (2026)
Desde que estrenara ‘Barbarian’ (2022) y ‘Weapons’ (2025), cada nueva película de Zach Cregger se está convirtiendo en un evento. Su masa de fans lo defiende tanto que poco tienen que envidiar a los defensores de Zack Snyder o James Gunn. Todo se alaba y todo se le perdona. Y, mientras tanto, Cregger va cobrando jugosos cheques muy por encima de su talento. Y esto es lo que llevó a SONY a contratarlo para su nueva película de ‘Resident Evil’, una franquicia de la que el estudio parece no querer desprenderse sacando, cada cierto tiempo, un nuevo film para no perder sus derechos. Antaño fueron Paul W.S. Anderson y Johannes Roberts los encargados de ponerse manos a la obra con sus aciertos y errores… pero intentando respetar el material original. Y ahora ha sido el citado Zach Cregger el encargado de esta nueva “adaptación del universo de Capcom”.
Notarán que he entrecomillado la frase “adaptación del universo de Capcom”. Esto lo he hecho adrede porque este nuevo film tiene poco o nada de los videojuegos de RE y sí mucho de Zach Cregger. Por consiguiente, bien puedo afirmar que esta película se mueve más dentro de lo que es el universo de Cregger que no dentro del universo de los míticos videojuegos de la empresa japonesa. Tan es así que da la impresión de que el film se hubiera rodado originalmente sin tener nada que ver con los juegos. Y que, posteriormente, se le hubieran añadido ciertos detalles y/o “easter-eggs” para justificar su título. Las sospechas al respecto aumentan cuando Shay Hatten, el coguionista del asunto, afirmó imprudente y tontamente que muchos de los huevos de pascua, y más cosas relacionadas con los videojuegos, se añadieron en postproducción. Más claro, agua.

Expuesto lo anterior, a los fans de los videojuegos les tiene que quedar muy claro que esta propuesta apenas es fiel a lo que ellos podrían esperar de una película con el título ‘Resident Evil’ en el póster. En este sentido, y como adaptación de la famosa franquicia, el film bien mereciera un 0. Tema diferente es que la juzguemos como un largometraje propio de Zach Cregger. Aquí el asunto cambia y el rosco desaparece. No obstante, personalmente la siento por debajo de las anteriormente citadas ‘Barbarian’ y ‘Weapons’.
Y la siento por debajo porque algunos de los defectos que ya presentaban esas cintas se llevan aquí al extremo. En concreto me refiero al humor. Un humor negro y tonto insertado sobre la base de cientos de chascarrillos del protagonista que salpica totalmente la película. Así pues, al final queda convertida en una “comedia” antes que en un film de terror. No puede ser que cada escena de horror sea suavizada con un comentario supuestamente jocoso que te saca fuera del cuerpo toda la tensión. Y, ojo, porque el tema originalmente era peor. Con esto último quiero decir que, tras los pases de prueba, Cregger decidió eliminar mucho humor porque los resultados habían sido fallidos. Visto el corte final no me puedo ni imaginar cómo sería el original. Si en un film de terror terminas riéndote de las situaciones de horror es que algo no está equilibrado.
Siguiendo con el guión, escrito por Zach Cregger y Shay Hatten, y dejando al margen el abuso del humor… lo cierto es que el resto del libreto no tiene profundidad alguna. En su momento, se criticó mucho el script de ‘After Earth’ (Shyamalan, 2013)… pero, básicamente, el libreto de ‘Resident Evil’ es lo mismo. Con esto quiero decir que en ambos films lo principal es llegar de un punto X a un punto Y… superando por el camino cientos de peligros. No hay más. Eso es todo. Ni tan siquiera se toman la molestia de explicar un poco en detalle algo del virus, Umbrella o Raccoon City. Aquí todo es correr de un lado a otro esquivando y sobreviviendo al acoso de determinadas criaturas. Eso sí, no hay ni un zombi.

La mención a los zombies me lleva a hablar del muy buen trabajo con las criaturas, maquillaje y efectos del film. En este apartado todo brilla a gran nivel. Es más, hay que felicitar al equipo por decantarse por los efectos prácticos de toda la vida antes que por el exceso digital. Esto provoca que los monstruos se vean muy reales. La pena es la ya comentada ausencia de los zombies. En su lugar encontraremos una especie de sujetos que nos remiten a los infectados de sagas como ‘28 días’ o a los muertoides de ‘Evil Dead’. Y la citación de esta última no es casualidad porque el título tiende a aparecer en pantalla imitando el estilo de la infernal franquicia. También sobresale el trabajo de body-horror con algunas bizarras uniones de cuerpos. Y, por supuesto, la cinta está trufada de gore y sangre.
Al lado del trabajo de efectos y maquillaje, también la dirección de Zach Cregger se revela como lo mejor del film. Su propuesta detrás de las cámaras es entregarnos su propio y original survival-horror y hacernos partícipes del mismo. Y la verdad es que esto lo consigue. Para ello, emplea técnicas como los planos subjetivos cuando el protagonista porta determinadas armas y un ritmo frenético. También el uso de la atmósfera ominosa (muy deudora en su inicio de ‘La cosa’ de John Carpenter), el empleo de algunos focos de luz, determinados jumpscares o la recogida de algunos ítems ayuda a implicarnos en la película como si estuviéramos dentro de ella. Y todo esto potenciado por la excelente fotografía de Dariusz Wolski. La pena es lo ya comentado anteriormente del abusivo empleo del humor, tanto negro como intrascendente.
Y ya para ir cerrando queda comentar el casting del film que se reduce a un único protagonista: Austin Abrams. El actor norteamericano hace un buen trabajo encarnando a un auténtico loser. Su personaje, Bryan, es un repartidor que está a punto de romper con su novia por no decidirse a dar el paso definitivo. A lo largo del metraje iremos sintiendo cierta simpatía hacia el mismo, sobre todo por el infierno que le espera y por su heroico empeño en cumplir con su trabajo hasta el final… De los breves minutos de Paul Walter Hauser decir que, nuevamente, solo dan para las risas. El resto del elenco sirve de carnaza o como generadores del disparate y la gansada… especialmente un grupo de científicos que hay que verlos para creerlos.
“¿Qué mierda toca ahora?” (Bryan)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Resident Evil (2026), el muy particular survival horror de Zach Cregger. El director y guionista nos invita a olvidarnos de la legendaria franquicia de Capcom para adentrarnos en una reinvención del mito que bien podría formar parte de su personal universo cinematográfico junto a ‘Barbarian’ y ‘Weapons’. El viaje de Bryan es realmente frenético pero de escasa o nula fidelidad para con el material original. Y los fans veteranos tienen derecho a quejarse por esto porque gracias a ellos es por lo que franquicias como esta existen, han existido y existirán.
Tráiler de Resident Evil (2026)
La dirección. Los efectos prácticos. La sangre y el gore.
No es una película de ‘Resident Evil’. El trabajo de guión es ciertamente limitado y trufado de golpes de humor (ojalá esto último se hubiera eliminado por completo porque entonces la experiencia habría subido muchísimo de nivel). Como tal… no hay un final.






