13 fantasmas

📄 SINOPSIS:
Arthur Kriticos, un profesor de matemáticas viudo y totalmente en bancarrota, recibe la noticia de que su tío Cyrus, un aventurero notable, ha fallecido dejándole como herencia su casa de cristal a las afueras y lejos de cualquier vía de comunicación. Arthur decide aceptar la herencia junto con sus dos hijos, Cathy y Bobby. Sin embargo, la casa oculta un secreto… y es que Cyrus era coleccionista de muchas cosas, incluidos ¡13 fantasmas! (Cineycine).
El cine de terror, a finales de los 90 y principios de los 2000, gozó de una plétora de producciones. Películas que, con el paso del tiempo, se han transformado en propuestas a reivindicar. Este conjunto de films incluyen no sólo largometrajes aplaudidos por la crítica, sino también cintas vapuleadas que se han convertido en pequeños films de culto. Y este es el caso de esta producción de Joel Silver y Robert Zemeckis inspirada en el legendario productor William Castle. Nos ponemos las gafas espectrales para adentrarnos en la casa del mítico aventurero Cyrus Kriticos en ‘13 fantasmas’.
“La grandeza requiere sacrificio” (Cyrus)

Crítica de 13 fantasmas
A principios de los 2000, el cine de terror gozaba de una nueva vida después de su era dorada en los 80. Tras los pasos de Freddy Kruger, Michael Myers y Jason Voorhees (auténticos iconos del slasher), la entrada de Ghostface en los noventa dio un nuevo empujón al subgénero y al cine de terror. Aquí fue donde diferentes y variopintas propuestas exploraron otras vías del género. Así pues, Joel Silver y Robert Zemeckis decidieron explotar el terror fantasmagórico abriendo una nueva compañía con el nombre de William Castle, maestro de ceremonias en espectáculos circenses y mítico productor de películas de terror durante los años 50. Lo más llamativo es que Dark Castle Pictures empezó con un remake de una de sus películas: ‘House on the Haunted Hill’. El éxito de la misma hizo que Silver y Zemeckis pensaran en readaptar ‘13 fantasmas’.
‘13 fantasmas’ tiene una particularidad llamativa, siendo una de las razones por las que William Castle se ganó una fama de especulador. Castle vendió el film como algo insólito afirmando que había conseguido grabar a verdaderos espíritus. Añadió que el público solo podía verlos con unas gafas especiales que los espectadores debían ponerse cada vez que en pantalla salían los espectros. Este insólito hecho también granjeó a Castle un aire de misterio y de cierta gracia en el cine de terror entre los 50 y los 60. Por su parte, Zemeckis y Silver le querían rendir homenaje readaptando el film con mejores efectos especiales, un mayor presupuesto y cambios importantes. Entre estos últimos vemos como Cyrus ya no es el protagonista sino el fallecido propietario de la casa… y no es doctor sino aventurero. Además el elemento de terror es mucho más cruento, cafre y sangriento.

Ni el remake de ‘House on the Haunted Hill’ ni tampoco el de ‘13 fantasmas’ gozaron del apoyo de los críticos y fueron bastante machacadas en su día. Estábamos en un tiempo en el que la crítica se había concienciado contra el cine más comercial. Pero el tiempo pone las cosas en su sitio… y esta versión de ‘13 fantasmas’, dirigida por Steve Beck en su debut como director, se ha vuelto muy apreciada. Su propuesta es altamente desacomplejada (quizá demasiado). Además presenta una gran honestidad en sus ideas y planteamientos. Tiene también un cierto aroma a producción nacida de la mente de los guionistas de terror que camparon a sus anchas por Hollywood durante los 90. Y, realmente, funciona como un tiro en todos sus apartados. Después de este film, Beck dirigiría ‘Ghost Ship’ (2002) poniendo fin, hasta nuestros días, a una cortísima filmografía.
‘13 fantasmas’ es un film de género puro y duro. Un film que entra dentro del grupo de películas que son conscientes de todos sus elementos posibles de crítica y no se avergüenza de ello. Destaca muy especialmente por las capacidades videocliperas de Steve Beck con sus sobreabusos de los ‘flashes’ y aceleramiento de las imágenes en algunos de los ataques de los fantasmas. Pero esto lo suple y/o complementa gracias a su recreación de atmósferas dentro de la casa. Y, por supuesto, con algunas secuencias bastante cafres en cuanto a muertes se refiere según va avanzando el metraje. Lógicamente, la propuesta tiene sus carencias y clichés… incluso ciertas lagunas argumentales que no terminan de explicarse dentro de la trama. Pero, tal y como he dicho, las suple con su desvergüenza.

Uno de los elementos más originales es la propia casa. ¡Una casa de cristal que sirve como cárcel para los espectros! Tan peculiar morada es un personaje más. Según el propio Beck, una de las ideas que surgió del proyecto era alejarse de la típica casa encantada de la colina. Por ello apostaron por una casa más modernista, menos aterradora y que funcionara, a su vez, como parte de la trama. Por otro lado, los fantasmas se recrearon gracias a la labor de maquillaje y efectos. Se encargaron de ellos Greg Nicotero, Alex Berger y Robert Kurztman a través de su compañía, KNB FX. Los diseños y prótesis de los fantasmas son muy imaginativos y memorables. Personalmente me quedo con dos de ellos: Martillo y Chacal. También destacan Torso, Princesa Enojada o Niño Obeso. En fin, auténtico deleite para los aficionados a los efectos prácticos.
John Frizzell fue el compositor de la banda sonora. Una vez apadrinado por James Newton Howard, durante los noventa, entró con enorme solvencia en ‘Alien Resurrección’ (Jean-Pierre Jeunet, 1997) para, posteriormente, labrarse un cierto renombre dentro del fantástico. ‘13 fantasmas’ fue la primera de sus cuatro colaboraciones con Dark Castle y la primera con Steve Beck, con quien repetiría en la ya citada ‘Barco fantasma’. La suya es una partitura de terror orquestal muy deudora, en no pocos momentos, de Jerry Goldsmith y Marco Beltrami. Su música amplifica más si cabe las secuencias de los ataques de los fantasmas y, en ocasiones, el elemento dramático. Atención a su composición en la escena de créditos iniciales o todo el clímax, sencillamente extraordinaria.

Lo que concierne a los personajes queda claro que ninguno es precisamente profundo en cuanto a sus motivaciones y desarrollo. En cualquier caso, Tony Shalhoub es tremendamente convincente en su papel del viudo Arthur Kriticos. Un hombre que se preocupa tremendamente por sus dos hijos interpretados por Alec Roberts (Bobby) y Shannon Elizabeth (Cathy). Esta última ya gozaba de cierta fama sacada de la franquicia ‘American Pie’. Es claramente obvio como se desarrolla su rol dentro de la cinta.
También está presente Matthew Lillard, que venía de la primera entrega de ‘Scream’, en un rol repleto de tics similares. Aquí interpreta al psíquico Rafkin y goza de cada momento convirtiéndose en un elemento de comedia bien integrada. Incluso por encima de Rah Digga (Maggie). Más secundarios son los personajes de Embeth Davidtz (Kalina) y JR Bourne (Ben Moss). Sufriendo este último en sus carnes una de las secuencias más cafres del film… secuencia que, un par de años después, Beck “replicaría” en el prólogo de ‘Ghost Ship’. Por último, F. Murray Abraham protagoniza el inicio del film con su personaje de Cyrus. El veterano actor se deleita en un papel de villano megalómano “larger than life” resultando impagable.

En conclusión.
Acabo esta crítica de 13 fantasmas, una total y desacomplejada propuesta de cine de género. Es muy disfrutable entrando en su juego sin adoptar un excesivo fervor crítico. Esto último fue lo que le pasó por encima en el momento de su estreno. En definitiva, una película perfecta para Halloween por su tono, efectos especiales y atmósfera.
Tráiler de 13 fantasmas
El diseño de la casa de Cyrus y sus habitantes espectrales. Los efectos especiales de KNB. Sus escenas gore ciertamente acordes al sentido del cine de terror de los 90 y principios de los 2000. El score de Frizzell.
El sentimiento videoclipero de Beck da lugar a ciertas malas pasadas durante los ataques de los fantasmas. El guión tiene ciertas lagunas argumentales no explicando ciertos elementos de la trama.






