Whalefall

📄 SINOPSIS:
Después del suicidio de su padre en el mar, el joven Jay siente ciertos remordimientos que intenta aplacar encontrando el cadáver de su progenitor en el fondo marino. Sin embargo, la búsqueda del cuerpo le llevará a ser tragado accidentalmente por una gigantesca ballena. Ahora tan sólo tiene el aire de su bombona de oxígeno para intentar salir con vida del gigantesco cachalote. (Cineycine).
“Amamos las ballenas y el mar. Hay una conexión real con el océano y los cachalotes son seres realmente increíbles. Puedes percibir su inteligencia. En mi película, la ballena no es la mala… sino una espectadora muy inocente. Espero poder transmitir todo esto al espectador”. Brian Duffield convierte a Austin Abrams en una especie de Jonás que pasa su particular y personal duelo familiar y alivio de luto en el interior de ‘Whalefall’.
“Respetar a una ballena es vivir con ella y morir con ella” (Mitt Gardiner)

Crítica de Whalefall
Después de trabajar para 20th Century Studios con ‘Nadie te salvará’ (2023), película estrenada en España en Disney+, el guionista y director Brian Duffield lanza ahora en cines de nuestro país su nueva propuesta: ‘Whalefall’. De los alienígenas pasamos en esta ocasión a las ballenas. Eso sí, se mantiene el aislamiento del protagonista y el hecho de no saturar al público con líneas y líneas de diálogos.
Nueva, y afortunadamente, estamos ante una película que apuesta más por los efectos prácticos que por el CGI o la IA en su producción. Y hablamos de efectos y escenarios de primer nivel puesto que los mismos fueron recreados por WETA Workshop y Studio Art and Technology. Los genios neozelandeses recrearon, en varios sets, el interior del cuerpo de la ballena. Gracias a ellos podemos ver interactuar de forma totalmente realista al actor Austin Abrams dentro del descomunal cachalote. Además ayudan a mejorar la ya de por sí destacada interpretación del actor. En el film podremos ver la boca de la ballena, el estómago, la garganta, la laringe, el esófago… Todo esto conforma un entorno realmente opresivo y asfixiante del que parece imposible escapar. Por otro lado, la filmación se completó en los entornos naturales de Monastery Beach (California) y en diferentes y gigantescos tanques de agua.
A los ya comentados efectos prácticos hay que sumarles unos fenomenales efectos de sonido. Atención, especialmente, al uso de los graves que hacen las delicias de cualquier subwoofer mininamente bueno. No me extrañaría nada una nominación al film por parte de la Academia en estos apartados. Y todo esto completado con la muy notable banda sonora de Joseph Trapanese. Las composiciones del maestro despliegan una gran variedad de tonos y sentimientos: riesgo, aventuras, supervivencia, melancolía,…

El guión es de Brian Duffield y Daniel Kraus. Ambos adaptan a la gran pantalla la obra de este último. El libreto se apoya en la típica historia de padre e hijo que, debido a la dureza y exigencia del progenitor, no llegan a conectar. Estamos ante una trama clásica en la que el padre quiere que su hijo comparta su afición y lo prepara para ello desde pequeño. Luego, al crecer, vienen las desavenencias y desencuentros por no cumplir las expectativas y los propios sueños… y al morir surge la forma de sobrellevar el luto y los recuerdos. Al margen de este típico planteamiento, la parte más original e interesante surge cuando el protagonista es tragado por la ballena y su experiencia en su interior intentando sobrevivir. Una ballena que, llegado el momento, se convertirá en un símil del propio padre de Jay.
En relación a lo anterior estaría el realismo del film. A este respecto comentar que es imposible sobrevivir en el interior de una ballena. Ahora bien, Daniel Kraus consultó con diferentes biólogos marinos para dotar del mayor realismo posible a su escritura. Y estas respuestas técnicas y teóricas están plasmadas en el largometraje a través de los sabios consejos que el padre de Jay le iba dando en su formación. Del recuerdo de los mismos dependerá ahora su supervivencia. Por consiguiente, ‘Whaleffal’, dentro de su imposible planteamiento, tiene ciertos elementos veraces. Y no podemos olvidar tampoco la magia del cine capaz de hacer posible lo imposible…

El reparto es realmente corto y prácticamente nos remite a dos nombres: Austin Abrams y Josh Brolin. Empiezo con Austin Abrams que está de dulce en este 2026. Anteriormente lo hemos visto protagonizando ‘Resident Evil’ (Zach Cregger) y ahora lo tenemos en ‘Whalefall’ en un rol radicalmente diferente. Aquí abandona el meme del loser para dotar de gran seriedad, cariño y dramatismo a su personaje. Además, el joven intérprete carga con gran parte del metraje hablando solo en el interior de la ballena para intentar encontrar soluciones que le animen ante su desespera e imposible situación. Completa esta performance con una innegable veracidad de expresión corporal y física. Sin lugar a dudas, un gran trabajo el suyo que nos hace empatizar totalmente con su rol de Jay Gardiner.
Por parte de Josh Brolin decir que está estupendo como Mitt Gardiner, un duro submarinista que ansía que su hijo siga sus pasos inculcándole toda la sabiduría del mundo del océano. Atención a las diferentes etapas físicas por las que pasa su personaje a lo largo de los flashbacks de la película. Y atención también a cómo Brolin logra recrear a la perfección el estado de su personaje enfermo de cáncer de pulmón con diferentes toses y su rabia, como buen lobo de mar, a morir en la cama de un hospital.
Entre los secundarios, y con los minutos contados, podemos encontrar a actrices tan reconocidas como Elisabeth Shue, Jane Levy y Emily Rudd. Las tres completan la unidad familiar de Mitt y Jay como esposa/madre y hermanas/hijas. Apenas se puede decir nada de su trabajo porque simplemente es complementario. Y lo mismo sucede con John Ortiz. El veterano actor tan sólo tiene tres apariciones cumpliendo como el mejor amigo de Mitt. Con nombres tan reconocidos en los créditos, bien se podía haber alargado un poco más el metraje para darles una mayor importancia.
“El mar siempre da lo que necesitas” (Mitt Gardiner)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Whalefall, un film que va más lejos de una película de supervivencia pura y dura. Brian Duffield añade innegables gotas de sentimiento y drama paternofilial para intentar redondear su propuesta. El espectador, por su parte, asiste a todo esto como un testigo mudo y, a la vez, implicado también con Jay en su asfixiante trampa física y mental.
Tráiler de Whalefall
Toda la parte técnica es top y las actuaciones de Abrams y Brolin son francamente buenas. La ballena como forma de vida y la revelación del significado del título.
Quizás, y hacia el final, la propuesta presenta cierto intento de trascender que no le hace falta.






