Snatch. Cerdos y diamantes

📄 SINOPSIS:
Turco y Tommy son dos buscavidas que hacen calderilla con máquinas tragaperras y mueven algunas libras organizando combates de boxeo clandestinos. Cuando acaben asociándose con el jefe criminal conocido como ‘El ladrillo’ terminarán de hilar una historia de rocambolescas conexiones, con un combate amañado, un diamante, varios apostadores fuertes y un gitano campeón de boxeo sin guantes. Y todo ese caos… cuando ellos solo querían comprar una caravana. (Cineycine).
“¿Y cómo coño lo habéis perdido? No hablamos de un puto llavero ¿Verdad? Y no es que ese cabrón pase desapercibido ¿Verdad que no? Puedes apostar tus cojones en vinagre a que no os echáis atrás. No me importa que se trate de Muhammad ‘Cojones cuadrados’ Bruce Lee… no se puede cambiar de boxeador. Asegúrate de que tu hombre caiga en el cuarto asalto. Y ahora iros a la mierda”. Guy Ritchie presenta ‘Snatch. Cerdos y diamantes’.
“Londres, ya sabes. Pastel de riñones, taza de té, mala comida, peor clima y esa Mary Poppins de los cojones. Londres” (Primo Avi)

Crítica de Snatch. Cerdos y diamantes
Tras salir del inesperado éxito de ‘Lock & Stock’ (1998), y pasar del anonimato cinematográfico al fulgurante encumbramiento, Guy Ritchie recibió la atención de Hollywood de manera instantánea. Temeroso de quemarse antes de tiempo, el cineasta británico desoyó los cantos de sirena. Y prefirió mantenerse fiel a su productor, Matthew Vaughn. Este último, ya sin la ayuda de Sting como actor y productor mecenas de ‘L&S’, logró levantar ‘Snatch. Cerdos y diamantes’. Para la misma contarían con gran parte del casting de la anterior. Y, sobre todo, con un presupuesto que subiría hasta algo más de 3,5 millones de libras. Ritchie, con poco más de treinta años, se preparaba para afianzar su carrera en Reino Unido. Si conseguía con ‘Snatch’ un mayor revuelo, entonces daría el paso a la meca del cine con mayores ambiciones. Pero la apuesta se saldó con un fiasco tremebundo.
‘Cerdos y diamantes’, coletilla patria para que supiéramos de que iba el film antes de su visionado, tuvo un transitar veloz. Ritchie empezó a dar forma a su guión con elementos desechados de ‘L&S’. Y, hasta que se estrenó en salas, tan solo pasaron 14 meses. Hablamos de un tiempo realmente corto para los estándares cinematográficos. La economía de rodaje, y el contar mayormente con jóvenes y desconocidos talentos, le valió a Ritchie para exprimir al máximo los dos meses de filmación. Tras los cuales llevaron a un primer corte de más de tres horas de metraje. Esta edición tan sólo se pudo ver en un pase privado. Finalmente, ‘Snatch’ pasó por una revisión hasta quedarse en los 98 minutos de duración sin contar créditos finales.

Principalmente, ‘Snatch. Cerdos y diamantes’ es un thriller de delincuentes de los bajos fondos de Londres. Un film de un estilo cercano pero mucho más exagerado que las ásperas propuestas criminales de los 70 y 80 sobre gánsteres británicos. Un estilo que, en cierta manera, patentó ‘Asesino implacable’ (Mike Hodges, 1971) y reformalizó ‘El largo viernes santo’ (John Mackenzie, 1980). Todo esto pasado por el prisma adrenalínico de Quentin Tarantino. Más o menos en ese patrón Guy Ritchie cimentó su estilo. Es hartamente difícil que, si se es fan de Tarantino, no se sienta como mínimo curiosidad por Ritchie.
‘Snatch’ toca todos los géneros y tiene de todo… y todo funciona a la perfección. La trama camina por todas las aristas del thriller criminal introduciendo un humor negro que consigue elevar la propuesta a cotas de divertimento mayúsculo. Además, el estilo espídico del film casa a la perfección con la sucesión de situaciones rocambolescas y personajes imposibles. Al respecto de su abrazo a un sentido del humor negro, el propio Ritchie afirmaba haber sacado determinadas tramas del film de sucesos reales (el atraco fallido de Vinny y Sol a la casa de apuestas) y otras del puro azar (la locura que se apodera de la escena con el perro callejero que Vinny adopta… o los caminos imposibles del secuestro de Frankie Cuatro dedos).
Atención también a un par de set pieces de “boxeo” protagonizadas por Brad Pitt. Su personaje, Mickey, aunque no lo parece, es campeón gitano de boxeo sin guantes. Esto dará lugar a tremebundas zurras que propondrá su entrada en liza, especialmente en el último combate del film. Un combate rodado para su mayor gloria y que en nada tiene que envidiar a los vistos en los grandes film pugilísticos.

En la música de ‘Snatch’, otra clara trademark de su director, hallaremos una buena ración de temas. Me refiero a canciones no originales que nos remiten a la película antes que a su propia fama personal. Sin duda, este es otro claro paralelismo con Tarantino. La banda sonora viene firmada por John Murphy. Y otro punto brillante es la fotografía del evento. Una fotografía de ambientes sucios, calles puramente british, campamentos de gitanos y una veracidad y visceralidad que domina la óptica. Tras la misma encontramos a Tim Maurice Jones, un fotógrafo que, tras abandonar a Ritchie, formó equipo con Matthew Vaughn. Este último, por si no lo saben, se convirtió en director gracias a un proyecto desechado por Ritchie. La historia la pueden leer en la crítica de ‘Layer Cake (Crimen organizado)’ (2004).
Como curiosidad relativa al perro callejero decir que se supone que era un chucho de cine, es decir, un perro entrenado para rodar. Sin embargo, durante la filmación se comportó de forma tan violenta y desatada sexualmente que tuvo que ser reemplazado por un compañero albino al que pintaron de negro. El violento perro tuvo que ser retirado luego de que el agente de Lennie James amenazara con el abandono de su representado. El enfado de James surgió tras una escena en donde el perro se le lanzó a sus testículos que solamente se salvaron por tener el móvil de parapeto. Esta escena está en el film y es imposible no soltar una carcajada al verla.

Los protagonistas que lo unen y desencadenan todo son Jason Statham (Turco) y Stephen Graham (Tommy). De hecho, la trama comienza cuando el primero manda al segundo a comprar una caravana a un campamento de gitanos acompañado de George “El guapo” (Adam Fogerty), un boxeador gigantesco y malencarado. Turco es un tipo que sabe moverse en las calles. Él piensa y los demás actúan según marca… Statham tiene ante sí un personaje muy hablado y, en realidad, actúa más que menos como lo hacía en aquella época. No hay que olvidar que fue descubierto por Ritchie vendiendo joyas falsas en la calle. Su labor es más que cumplidora y también lo es su dupla con Stephen Graham. Lo mejor de este último son sus réplicas a Ladrillo y cómo se encoge cuando está a punto de morir en el campamento de los gitanos aka “tirados”.
Destacando algo más que la pareja protagonista está un inesperado Brad Pitt (Mickey) al que resulta imposible de entender. Su personaje es un grasiento gitano que adora a su madre. Además es el jefe de patio del campamento donde vive. Pitt encara este rol totalmente alejado de florituras y dejando a un lado la estrella de cine americana que era. Por su parte, Benicio Del Toro da vida a Frankie, un empedernido y camaleónico jugador que apuesta más allá de lo que puede pagar. Genial su labor, aunque corta. Citar también por su importancia en el film al descacharrante trío de patanes a cargo de Lennie James (Sol), Robbie Gee (Vinny) y Abe (Tyronne). Los tres forman una imposible cuadrilla de aspirantes a tipos duros: grandes ambiciones y nulas posibilidades de éxito.
También aparece por el relato, en determinado momento, un contundente solucionador de problemas al que da vida Vinnie Jones (Tony dientes de bala). Pero sobre todo el elenco destacaremos especialmente a tres. Primero los dos sensacionales roba-escenas a cargo de Dennis Farina (Primo Avi, un judío americano tratante de joyas) y Rade Serbedzija (Boris “El navaja”, aka Boris “el esquiva-balas”, aka Boris “el inmortal”,… un tipo del Este que se niega a morir y que sabe cosas que otros no saben). Y, por último, un durísimo y dentudo Alan Ford como El ladrillo, un criminal de cuna antigua que cada vez que habla suelta unas sentencias descomunales.
“¿Sabes lo significa la palabra némesis? La imposición justa de retribución que es aplicada por un agente adecuado. Personificado, en este caso, por un gran hijo de puta: Yo” (El Ladrillo)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Snatch. Cerdos y diamantes. Estamos ante la versión a plena potencia de poder de ‘Lock & Stock’. En la misma, Guy Ritchie, tal y como hizo en su momento Robert Rodríguez, pilla todo lo bueno de su ópera prima y lo expande con más medios, mejores actores y toda su personalidad en el mejor momento de su vida y carrera. En definitiva, una imprescindible e insuperable obra dentro de su filmografía.
Tráiler de Snatch. Cerdos y diamantes
El ritmo endiablado. El uso de la música para potenciar a los personajes y la historia. Su opening explicativo a lo Brian De Palma con las cámaras de vigilancia siguiendo a los ladrones-rabinos. La galería de personajes al borde la locura y caricatura. La cuadrilla de ineptos que forman Sol, Vinny & Tyrone con su inenarrable y agresivo perro callejero.
Es una película que amas u odias… y si es lo primero lo haces de por vida. Llegado el momento uno ve como entran y salen demasiados personajes en un metraje que sobrepasa, por poco, los noventa minutos de duración si no contamos créditos. Su humor y lenguaje es tan exagerado que o lo compras o la película no te dirá nada.






