Halcones de la noche

📄 SINOPSIS:
Un terrorista internacional apodado Wulfgar se ve repudiado por sus superiores debido a una incidencia en un atentado en Londres. Decidido a recuperar su prestigio planea ejecutar un gran atentado en Nueva York. Las fuerzas de seguridad se ponen en alerta y forman en tácticas de antiterrorismo internacional a sus mejores agentes encubiertos. La lucha contra el terror acaba de empezar. (Cineycine).
El terrorismo internacional siempre intenta infringir miedo, provocar terror y sembrar la duda en la sociedad y los poderes públicos. Y ahora el objetivo son los miembros de las Naciones Unidas en Nueva York. Pero, para detener todo este horror, la ciudad que nunca duerme cuenta con los ‘Halcones de la noche’.
“Soy Wulfgar. Tengan cuidado porque soy poderoso y estoy listo para luchar contra mis enemigos donde quiera que estén. No se olviden. Nada es seguro” (Wulfgar)

Crítica de Halcones de la noche
Toca seguir ampliando la filmografía de Sylvester Stallone en esta casa. Y para eso rescatamos ‘Halcones de la noche’ aprovechando su 45º aniversario. La película es ciertamente interesante ahondando en el tema del terrorismo internacional. Sin embargo, sus cotas debieron ser más altas. Y así habrían sido de no ser por todos los problemas que hubo en la producción y filmación. Para empezar, hasta tres nombres estuvieron implicados de alguna manera en la dirección de la cinta, a saber: Gary Nelson, Bruce Malmuth y el propio Sylvester Stallone. El primero fue despedido por orden directa de Sly… y el segundo fue el que terminó acreditado como director en los créditos del film. No obstante, Stallone también se ocupó, con acierto, del rodaje de algunas secuencias (especialmente la persecución por el metro). Pese a todos estos avatares, la dirección no es tan floja como uno cabría esperar.
Tal y como acabo de afirmar, la dirección cumple con su cometido entregando un buen thriller de acción. Ahora bien, es claro que se nota que el film pasó por un complicado rodaje. Esto se puede apreciar en lo poco trabajados que están algunos personajes. Señal esta inequívoca de que hubo varios cortes en la sala de edición. El ejemplo más claro sería la exnovia de DaSilva interpretada por Lindsay Wagner. Muy pocas escenas tiene la actriz para aprovechar su talento. A ojo puede que sólo sean dos. Y su pobre desarrollo es un punto importante cuando vemos que, llegado el momento, se intenta que sea el eslabón débil del veterano agente. También es interesante ver cómo el conteo de los días en los que se desarrolla la acción llega un momento en el que, abruptamente, desaparece de pantalla. Sirvan estos dos ejemplos de la problemática ya comentada.

La historia y el guión es lo mejor de esta propuesta. Ambos apartados llevaron la firma de David Shaber, un profesor de escritura que también colaboró el libreto de ‘Los amos de la noche’ (Walter Hill, 1979). Aquí nos entrega un script que desnuda notablemente la lacra del terrorismo y cómo combatirla. Es muy esclarecedor cómo a través de estos actos de extrema violencia se intenta crear y expandir el miedo entre la población. Este extremo estaría representado por la figura de Wulfgar. Por otro lado, Shaber también ahonda en el estudio de las técnicas para combatir tan terrible “pandemia”. Aquí habría que citar al personaje de Peter Hartman y las clases que imparte a los policías de NY. Una de sus lecciones fundamentales quedaría recogida en la siguiente frase: “La regla más importante es que la indecisión mata”. Bien puedo calificar este guión como interesante y revelador.
Para los más curiosos, comentar que originalmente esta historia estaba configurada para ser la tercera entrega de la saga ‘The French Connection’. Sin embargo, Gene Hackman no estaba por la labor de retomar su personaje de Popeye Doyle. Esto llevó esta producción de la 20th Century Fox a la Universal. Por supuesto, el propio Shaber readaptó la historia original para convertirla en el film independiente objeto de esta reseña.

Tanto la dirección como la labor con los lápices configuran a ‘Halcones de la noche’ como un thriller de acción. Un trabajo que tiene más de lo primero que de lo segundo. De hecho, estamos ante un ejemplo claro de film en el que las secuencias de acción están puestas al servicio de la trama y no al revés. Por consiguiente, las set-pieces no son muy abundantes pero sí las justas y necesarias. Entre ellas sobresalen las persecuciones callejeras de DaSilva y Fox (ojo a la persecución que se inicia en una discoteca y termina en el Metro) y, sobre todo, la muy tensa set-piece del teleférico de Roseevelt Island. Esta última con un icónico y sorprendente cierre final por la que estoy seguro que todo el mundo recuerda esta película. Aclarar que todo este trabajo accionero está francamente bien filmado.
En la banda sonora es imposible no resaltar el aire totalmente setentero que Keith Emerson le da a sus partituras. Pese a ser un film de 1981, la música de ‘Halcones de la noche’ suena realmente como un thriller de la década de los setenta. Y este sonido setentero es algo que Emerson impone desde los títulos de crédito iniciales. Aquí también se notaron los cortes en la sala de edición. Esto último provocó que el mismísimo Emerson terminara renegando de su propio trabajo en esta película.

El protagonista es Sylvester Stallone encarnando a Deke DaSilva, un agente encubierto que trabaja pateando las calles de NY como gancho para tender trampas a los maleantes. La performance de Stallone en este film es inolvidable. Y lo es no porque nos regalara una actuación magistral… sino porque sale dos veces travestido en mujer. Que yo recuerde es la única vez que Sly se ha mostrado de esta guisa en su filmografía. Por supuesto, también destaca su rostro con barba y greñas a lo Pacino en ‘Sérpico’ (Sidney Lumet, 1973). Como dato a valorar decir que Stallone ejecutó todas sus escenas de acción (incluida la del teleférico). Por su parte, Billy Dee Williams interpretó a Fox, el fiel compañero de DaSilva. Ambos forman una pareja muy profesional y alejada de las gansadas de las típicas buddy-movies. Fox es más visceral mientras que DaSilva es calmado y analítico.
Por otro lado, el villano de la función, Wulfgar, fue para Rutger Hauer en su primera incursión en Hollywood. El actor holandés muestra un gran aplomo y presencia dando vida a este inmisericorde terrorista internacional. Hablamos de un tipo que se cree un “libertador de los oprimidos” y al que no le importa actuar solo casi sin respaldo. Hay que reconocer que cada vez que Hauer está en pantalla capta plenamente nuestra atención por su porte y capacidad camaleónica. También destacan sus duelos de miradas con Stallone en la discoteca y en el inolvidable final. Unos duelos que nos remiten a los patentados por el mítico Sergio Leone. El choque entre Hauer y Sly no tuvo lugar solo delante de las cámaras, sino que detrás de las mismas también tuvieron varias enganchadas provocadas por el carácter controlador de Stallone.
Entre los secundarios los papeles más importantes fueron para Nigel Davenport y Persis Khambatta. El primero interpreta con solidez y autoridad a Hartman, toda una eminencia en el campo del terrorismo internacional. Y la segunda es Shakka, la proveedora y compañera de Wulfgar que también hace las veces de portavoz de los gerifaltes terroristas. Su papel, al igual que el de la anteriormente citada Lindsay Wagner, también se siente recortado. Por último citar las contadas apariciones y breves minutos de Joe Spinell como el Teniente Mufano, el superior de DaSilva y Fox. Esta fue la última vez que Stallone y Spinell trabajaron juntos.
“No debes preocuparte… vas a pasar a mejor vida” (Wulfgar)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Halcones de la noche, un film que pudo haber calificado más alto de no haber sido por todas las incidencias ocurridas durante la producción. El propio Stallone reconoció a posteriori que su excesivo control terminó afectando para mal a la película. Aun con todo, es un buen thriller que además nos regala un par de escenas icónicas en la carrera del legendario actor.
Tráiler de Halcones de la noche
La persecución del metro y la escena del teleférico. El final.
Se nota que varios personajes daban para más. Podía haber sido una gran película sobre terrorismo internacional y se quedó "sólo" en un interesante thriller.






