15 minutos

📄 SINOPSIS:
Dos criminales de Europa del este llegan hasta Nueva York para reunirse con un antiguo compinche. Allí descubren que su viejo compañero de armas es un simple fontanero… y que el dinero que les robó de un golpe ya se lo gastó. A la vista de la impunidad con la que los criminales pueden actuar, y ganar popularidad, deciden pervertir el sueño americano para su propio beneficio. Un veterano y notorio detective de homicidios y un investigador de incendios se ponen tras su pista. Mientras tanto, la televisión inicia su propia cobertura del caso. (Cineycine).
“Con la ley de doble procedimiento no nos pueden condenar dos veces por el mismo crimen. Vamos a salir libres, ricos y famosos. Soy más listo que los americanos. Os pasáis el día como niños viendo la tele. No solo me van a creer, llorarán por mí. ¿Quieres despedirte de tu audiencia? Muy bien, no tienes nada que decir. ¿Quién dice que no se puede triunfar en América?”. En la reseña que comentamos hoy, la fama se puede ganar y perder en tan solo ‘15 minutos’.
“¿Quieres ser famoso? ¿Quieres salir en titulares y ganar dinero? Vamos, mátame” (Jordy)

Crítica de 15 minutos
John Hertzfeld ya era un veterano cuando se puso tras las cámaras del film que hoy nos ocupa. Hertzfeld no solo dirigió ‘15 minutos’, sino que también la produjo y escribió. La película era totalmente personal y puso en ella todo para que pudiera ser un éxito. Aunque, a la postre, no logró alcanzar el triunfo. Pero es cierto que, tras la producción, hubo una serie de inconvenientes que no ayudaron a una buena publicidad. Entre ellos, el que la película se rodará antes del verano de 1999 y no viera la luz hasta casi dos años después.
New Line Cinema, filial de Warner Bros en aquellos años, fue quién puso los 60 millones de dólares para rodarla. Gran parte de las posibilidades de que el film se hiciera realidad fue lograr fichar a Robert De Niro como el protagonista. En aquel tiempo, De Niro aceptaba proyectos que podían no ser cintas importantes, o películas en las que el gran público estaba acostumbrado a verle. Eso sí, exigía que le pagaran un sueldo de entre 15 y 20 millones por film, tal y como la estrella de cine que era. Así fue como se calzó la placa del personaje de Eddie Fleming. Finalmente, el estreno de ‘15 minutos’ tuvo lugar un 9 de marzo de 2001 recaudando poco más de 56 millones en su paso por cines de todo el mundo.

El film es un thriller de acción criminal con un marcado tono satírico sobre el mundo de la televisión. Son muy evidentes los tintes de comedia negra y el uso de los resortes del policíaco para beneficiar la trama. Una trama que avanza sin apenas dejar respiro, ni tiempo para pensar. El metraje bombardea al espectador, tal y como lo hace la propia televisión que critica y sobre la que basa su argumento y punto de mira. Me refiero a la perversión del sueño americano, el poder de la pequeña pantalla, la fama, la ambición, los límites de lo moralmente correcto, el morbo, el juicio mediático y el todo vale. Estos temas, y mucho más, son el eje del libreto de Hertzfeld. El autor también toma prestado mucho del estilo de sátira y surrealismo general y televisivo que Paul Verhoeven exhibiera en ‘Robocop’ (1987) o ‘Starship Troopers’ (1997).
La dirección es intencionadamente “salchichera”… lanzando a los personajes a las brasas como un dominguero en su barbacoa. Cierto es que busca un balance enloquecido entre un estilo más clásico en el enfoque del film en sí, y los aires de auteur e inutilidad del principiante que le da a las escenas que visualiza mediante la cámara de uno de los criminales. Esa mezcla hace que la cinta conecte aún más. Y si logra captar la atención del televidente, entonces lo acaba haciendo plenamente partícipe del juego. Aunque es cierto que el film nunca es tan bueno como sus mejores partes (la inenarrable secuencia del encuentro entre Emil y su abogado en un Planet Hollywood o el final), también es verdad que no estamos para nada ante una película fallida. Esto último se puede dar a entender cuando el humor buscado rompe la sensación de cruda veracidad.
La fotografía del evento, en pleno Nueva York en su vertiente más turística, la firma Jean-Yves Escoffier. Su trabajo se beneficia en parte de no ser él mismo un oriundo de la gran manzana. Por consiguiente, Escoffier busca, como los criminales protagonistas, ese sueño americano en lugares comunes que soñaron antes de ir a EEUU. Sobre la música son dos los nombres que la firman: Anthony Marinelli y J. Peter Robinson. Ambos cumplen sin más. La razón de que sean dos compositores se debió a que el primero fue despedido al no convencer su score en un primer montaje.

En el casting tenemos a Robert De Niro como Eddie Fleming, un duro detective de homicidios que usa el poder de la comunicación para su beneficio. Fleming es una notoriedad, resuelve grandes casos y disfruta del momento… De Niro no tiene ante sí ninguno reto interpretativo aquí. Aunque logra sobradamente resultar convincente. A destacar los minutos más sentimentales con su novia y la pareja a la fuerza que forma con Jordy. A este último lo interpreta Edward Burns siendo “un bombero con pistola”, tal y como lo apodan. En realidad es un investigador de incendios muy bueno en su trabajo. Acaba haciendo equipo con Flemming e idolatrándolo. La labor de Burns con este personaje es bastante interesante, especialmente no habiendo sido nunca un actor con mucho registro interpretativo. Además de las escenas con De Niro, también entrega buenos momentos cuando pierde la compostura por culpa de Emil.
Emil es encarnando por Karel Roden. Estamos ante un tipo al que se nota que con poco estalla, hay mucho odio y rencor dentro de él. Y en su visita a EEUU acaba por estallar. A este lo acompaña Oleg Taktarov como Oleg, un aspirante a cineasta de no muchas luces que se deja llevar por su amigo. Aunque le da mucho más para lucirse a Roden, la labor de Taktarov no es para nada desdeñable… Por su parte, Kelsey Grammer es Robert Hawkins, un vil e intencionadamente odioso presentador de un sensacionalista programa de televisión llamado ‘Top Story’. Hawkins es una clara antítesis del personaje más popular de Grammer: Frasier Crane. Y cerrando las interpretaciones masculinas más relevantes está Avery Brooks como Leon, el compañero de Eddie. El actor entrega a un personaje duro y bastante bien llevado por su parte.
Por otra banda, en la parte femenina, ojo a la aparición de Vera Farmiga como Dafne, una estilista que fue testigo de uno de los crímenes de Emil y Oleg. Ahora es tomada como testigo protegido por Jordy. También aparece Charlize Theron como Rose, una madame de una agencia de servicios de acompañamiento. Además sale Kim Catrall como Cassandra, una ejecutiva de televisión que no aprueba la violencia de su canal. Y, por último, Melina Karakaderes es Nicky, la prometida de Eddie. ¡Ah! y para los que tengan más afilada la vista queda la fugaz aparición de Anton Yelchin como un chavalín indefenso en un incendio.
“Lo que van a ver es un material violento. Algo nunca visto en la televisión. Cuesta creerlo. Observen” (Robert Hawkins)

En resumidas cuentas.
Acabo esta crítica de 15 minutos, una película realmente interesante. Si queremos es imperfecta, alocada y un monstruo de Frankenstein… pero es un thriller de los 2000 que puso el dedo en la llaga, dándole al objetivo y que aún hoy se conserva fresca y de plena actualidad. Un film que hizo buena aquella sentencia premonitoria de Andy Warhol: “En el futuro, todos serán famosos durante quince minutos”.
Tráiler de 15 minutos
Robert De Niro sabiendo muy bien que era la estrella que el público quería ver, la buena labor de Edward Burns que se va encorajinando por momentos y el descubrimiento de Karel Roden que logra captar en toda su esencia un personaje altamente complicado. La inenarrable secuencia en el Planet Hollywood y el visceral ataque al apartamento que marca la pauta del último acto del film.
Su primera hora parece querer presentarnos una película que luego se va convirtiéndola en otra. Llegado el momento, el film tiene demasiados personajes que quieren decir algo… y no todos pueden o logran hacerlo. Vera Farmiga, no su valía como actriz, sino su personaje que resulta un pegote para aliviar el retrato de los inmigrantes de Europa del este a cargo de Roden y Taktarov. Hay varios errores de continuidad bien visibles en la parte final en las vendas del brazo de Burns.






