Street Fighter

📄 SINOPSIS:
Tailandia, 1987. El luchador Ryu derrota al poderoso Sagat en el I Torneo Internacional de Guerreros. Pero al conseguir la victoria está a punto de caer en el lado oscuro del estilo Hadou. Esto, sumado a un dramático y posterior incidente, le llevará a separarse de su maestro y de su gran amigo y compañero de entrenamiento, Ken. Seis años después, en 1993, el sátrapa Bishop organiza la II edición del Torneo de Internacional Guerreros con intenciones muy perversas que obligarán a Ryu a reaparecer para intentar detenerlo. (Cineycine).
“Recuerdo cuando salió el arcade. Fue un hito cultural enorme que dio lugar a todo un mercado de salones recreativos y a que la gente se reuniera para jugar al videojuego. Hay que rendir homenaje al juego y a sus elementos esenciales, pero la película debe ser, por sí misma, una entidad viva y palpitante, rebosante de energía y actitud”. Con estas palabras, Kitao Sakurai nos invita a insertar la moneda y empezar a jugar a su personal visión de ‘Street Fighter’.
“Vivir es luchar. Luchar es vivir” (Ryu/Ken)

Crítica de Street Fighter
Ya en nuestras pantallas tenemos una nueva adaptación de una auténtica leyenda del mundo de las recreativas y los videojuegos. Hablamos del arcade ‘Street Fighter’, una “tragaperras” cuya segunda parte, ‘Street Fighter 2’, causó furor en todo el planeta. Su principal atractivo era enfrentar en combates uno contra uno a luchadores procedentes de diferentes países. Cada luchador contaba con “magias” y golpes especiales que lo individualizaban, siendo el objetivo final llegar a ganar el torneo enfrentándote en la última estación al villano del asunto. Un dictador muy poderoso conocido como M. Bison.
‘SF2’ fue una de las recreativas más jugadas de la historia y al pasar a formato videojuego vendió millones de copias. Muy pronto, el merchandising y las imitaciones surgieron por doquier. Y el cine tampoco fue ajeno al fenómeno lanzando varias películas basadas en la famosa marca de Capcom. Las tres más comerciales fueron ‘Street Fighter: La última batalla’ (Steven E. de Souza, 1994), ‘Street Fighter 2: La película’ (Gisaburo Sugii, 1994) y ‘Street Fighter: La Leyenda de Chun-Li’ (Andrzej Bartkowiak, 2009). Y, tal y como he comentado en el párrafo anterior, actualmente tenemos en cines una nueva adaptación. Este nuevo film está dirigido por Kitao Sakurai, un director de origen japonés que trufa el film de ese peculiar estilo nipón en el que el humor disparatado y la acción se dan la mano… pensemos en mangas por todos conocidos (el ‘Dragon Ball’ de sus inicios, por ejemplo).

El guión presenta varias tramas. La principal es la que sigue la amistad, el pasado y el presente de Ken y Ryu… que son los protagonistas principales. A ellos les corresponde la mayor parte de los flashbacks en animación que comentaré luego. Esta es la parte del libreto más atractiva y mejor hilvanada. Por otro lado tenemos la típica historia de los films de Torneos de Artes Marciales con el respectivo reclutamiento de los luchadores y la celebración del evento. Aquí el script falla al convertir el Torneo en una tapadera prescindible perdiendo todo su atractivo. Tan es así que algunos combates importantes ni tan siquiera nos son mostrados. Y también falla a la hora de desarrollar el interés de Guile por participar en el Torneo. Esto es un visto y no visto. Por último, el guión se recupera al ahondar en las verdaderas intenciones de Bison.
Cuando uno opta por ver un film como ‘Street Fighter’ lo que más desea es presenciar grandes combates. Y aquí tengo buenas noticias. Todos los enfrentamientos uno contra uno están muy bien filmados. Incluso algunos incorporan la cámara súperlenta y los trompazos en la cara con salivazos tan típicos de la franquicia Rocky. Hay gran variedad de enfrentamientos en muy diferentes escenarios. Además, cada luchador ejecutará los golpes clásicos de sus respectivos personajes del arcade. Incluso algunos de ellos harán uso de sus golpes “mágicos”… como el Hadoken de Ryu o la electricidad de Blanka. De todos estos enfrentamientos me quedo con el vs entre Ryu y Honda debido a su conseguida atmósfera. Todo este espectáculo marcial, y videojueguil, se pudo conseguir gracias a la coreografía de Jon Valera y a la implicación personal de todo el reparto entrenando a tope.

Otro aspecto muy llamativo del film es combinar la imagen real del presente con los flashbacks al pasado que hacen uso del anime. Hablamos de un anime muy top con estilo noventero que resulta sensacional verlo en pantalla grande. Sin duda, es un gran homenaje que el director ha querido rendir no sólo al espíritu del propio arcade, y sus películas de animación, sino también a los mangas y animes más representativos de aquellos tiempos. El estudio Titmouse fue el encargado de desarrollar esta gran animación para la película, siendo coordinado todo este trabajo por Young Heller.
Atención a la banda sonora que se presenta repleta de canciones no originales que no dejan indiferente al espectador al combinarlas con el inenarrable espectáculo que ve en pantalla. Lógicamente se trata de temas, principalmente, noventeros y ochenteros. Entre ellos destaca la gran importancia que tiene el “What’s Up” de 4 Non Blondes. Aunque también podremos escuchar auténticos clasicazos como el “It’s Raining Men” de The Weather Girls. Y, por supuesto, el tema principal del propio videojuego o el de personajes como Guile actualizado y tuneado para la ocasión.

Esta vez no me voy a detener mucho en las interpretaciones porque prácticamente están todas cortadas por el mismo perfil: una sabrosa sobreactuación y un estilo totalmente caricaturesco y cartoon. Esto último incluye la más fiel caracterización posible de los disfraces con los que se vestían los personajes del arcade. Los protagonistas principales son tres: Noah Centineo (Ken Masters), Andrew Koji (Ryu) y Callina Liang (Chun-Li). Básicamente diré que Centineo va totalmente disparatado y enloquecido por el metraje provocando más de una buena risa. Koji entrega la actuación más seria de todos cargando con las mochilas y secretos de su personaje. Ojo al aire homoerótico entre Ryu y Ken… Por su parte, Liang nos ofrece una Chun-Li dura y realmente física. La actriz entrenó al máximo para que sus muslos fueran lo más idénticos posibles a la Li del videojuego… y, realmente, creo que lo consiguió.
Del resto de personajes comentar que David Dastmalchian nunca fue la mejor opción física para interpretar a Bison… sin embargo, salva la papeleta con el repertorio de caretos que va poniendo. También anda por ahí Andrew Schulz. Su Dan Hibiki tiene una “compleja relación de amistad” con Ken. Por descontado resulta imposible no detenerse al menos un momento en Cody Rhodes (Guile) robando las pocas escenas en las que aparece. Tampoco quiero dejar pasar por alto la espectacular, aunque exagerada por su tamaño, presentación de Jason Moma como Blanka y la fiel plasmación que Vidyut Jammwal hace de Dhalsim. Por último, también merece un cierto reconocimiento Roman Reigns aka Joe Anoa’i que impresiona y da miedo convertido en Akuma. El resto de interpretaciones y personajes van en la ya comentada línea de fidelidad, parodia y caricatura.
“Lo único que importa es quién queda en pie” (Chun-Li)

En conclusión.
Termino esta crítica de Street Fighter, para lo bueno y para lo malo estamos ante una película hecha con un amplio sentido del humor y amor por el videojuego. Aquí no se trata de trascender… sino de pasar un divertido rato de acción con una genial mamarrachada desenfadada que, en ningún momento, se toma en serio así misma. Lo que ves en el tráiler es lo que hay… así que luego no vale quejarse. Personalmente, y como fan del arcade, lo pasé francamente bien.
AVISO: Hay una escena final pasados los créditos iniciales.
Tráiler de Street Fighter
Su aire desenfadado. Los varios y variados combates del film con los golpes típicos del videojuego. Los flashbacks animados. Las interpretaciones estilo cartoon. Los easter-eggs.
El guión podía y debía haber estado mejor trabajado. Algunos personajes están claramente desaprovechados y se nota que les faltó metraje para darles un mayor desarrollo y brillo. Contar con dos grandes amenazas como M. Bison y Akuma y no haber sabido explotarlos al máximo.






