La constelación del perro

📄 SINOPSIS:
La humanidad ha sido condenada al final de sus días debido a un virus mortal que diezmó a la población mundial. En estas circunstancias los pocos supervivientes intentan sobrevivir como pueden. Hig y Bangley son dos de ellos que conviven en un fortificado aeródromo de Denver. Allí sobreviven juntos pese a sus diferentes personalidades… hasta que un día Hig decide lanzarse a la aventura en busca de un lugar de esperanza conocido como Grand Junction. (Cineycine).
“Quería evitar hacer algo ya visto y sobreexplotado porque esta es una historia sobre el fin del mundo. Y haré lo que sea para evitar un cliché… que es siempre mi mantra cuando hago algo…”. Ridley Scott nos invita a mirar al cielo para localizar ‘La constelación del perro’.
“Tú no has visto cuando la civilización se ha quitado la careta” (Bangley)

Crítica de La constelación del perro
Llega a nuestras salas una nueva película basada en una novela. En esta ocasión se trata de la adaptación del best-seller titulado ‘La constelación del perro’ (The Dog Stars, en el original inglés). Hablamos de una novela de Peter Heller llevada al libreto cinematográfico por Mark L. Smith. En este punto hay que decir que la trama no es nada novedosa ya que ha sido visitada anteriormente en el cine en varias ocasiones. Así pues, la historia nos sitúa en un entorno en el que la humanidad ha sido devastada por un tremebundo virus similar a la gripe y/o covid. “La peste”, tal y como se refiere a ella en un momento dado el personaje de Josh Brolin. La principal novedad es el tono claramente melancólico de esta propuesta en comparación a otras parecidas como ‘Soy leyenda’ (Francis Lawrence, 2007) o su original protagonizada por Charlton Heston.
En la dirección está toda una leyenda viviente como Ridley Scott. Esta vez, el veterano realizador opta por un trabajo claramente contemplativo y poco “intervencionista”. Esto lo podemos comprobar al ver cómo se decanta aquí por filmar en vuelo la avioneta de Hig. Estos planos panorámicos son de calidad documental y convierten al destartalado Cessna en un personaje más. Scott nos muestra la vieja avioneta surcando los cielos de la zona de Colorado con sus montañas, niebla y el verde de la Naturaleza que ya ha hecho suyas las antaño edificaciones humanas. Además, y ya en tierra, Scott sigue optando por dar gran protagonismo a los entornos naturales. Escenarios como el viejo aeródromo o el rancho de Pops y Cima serán enclaves fundamentales. Aclarar que el film se rodó en diferentes localizaciones italianas como Bordano y los Dolomitas. Ambas zonas disfrazadas en pantalla de Denver y Colorado.

Ante todo, estamos delante de una película en la que se trata de pasar tiempo con los personajes para conocerlos. Y esto puede llevar a más de uno a ponerse nervioso y considerar como demasiado lenta esta propuesta… y más en relación con la melancolía anteriormente apuntada. No obstante, también tenemos algunas destacadas secuencias de acción. En las mismas vemos como Scott se suelta un poco el pelo y opta por tres clases de acción: la moderna con visores nocturnos que es la mejor set-piece del film, el western incorporando una especie de “indios” y la acción con fuego. De resto tan sólo hay unos pocos escarceos en la defensa que Hig y Bangley llevan a cabo de su aeródromo “privado”. En general, estas escenas interrumpen un poco el tono “lento” del film pero tampoco servirán para animar a los más ansiosos y nerviosos espectadores.
Vamos ahora con la música que es obra de Harry Gregson-Williams. El compositor británico se amolda totalmente al estilo marcado por la película. Así que no esperemos, salvo puntuales excepciones, grandes emociones tampoco en este apartado. Además hay un repertorio de melodías y canciones estilo country y étnico que, personalmente, no considero que encajen para nada con el largometraje.

En el elenco destacan Jacob Elordi y Josh Brolin. Y en este duelo tenemos un perdedor y un ganador. El perdedor es Elordi al que Hollywood está empeñado en vender como un nuevo galán… pero, personalmente, no veo que encaje como tal. Aquí apenas transmite ni expresa nada y resulta taciturno hasta el aburrimiento. Encarna a Hig, un mecánico tristón y experto piloto al que siempre acompaña su perro, Jasper. Y, lógicamente, el ganador es Brolin como Bangley, un exmilitar y preparacionista. La presencia de Brolin empequeñece siempre a Elordi que, en todos los sentidos, parece un novato a su lado. Al respecto de la confrontación de sus personajes lo más destacado son sus debates acerca de la moralidad y la seguridad. Hig se posiciona del lado de la esperanza mientras que Bangley es conservador y desconfiado. Los hechos irán dando la razón a uno o al otro.
Otra pareja destacada es la que forman Guy Pearce y Margaret Qualley. Aquí también se impone el veterano actor sobre la joven actriz de moda. Eso sí, justo es decir que Qualley mantiene más el tipo frente a Pearce de lo que lo mantiene Elordi frente a Brolin. Y creo que queda claro que Qualley podría haber hecho más si su personaje no fuera tan cliché en determinados aspectos, sobre todo románticos. Al respecto del carácter de sus personajes casi podemos decir que son un calco de Hig y Bangley pero con otros nombres. En este caso, Pearce es Pops, un “abuelo” desconfiado y protector. Y, por su parte, Qualley es Cima, una joven abierta que difiere de Hig en su vitalidad.
Por último quedan los secundarios con el gran lucimiento de Allison Janney. En sus pocos minutos, la intérprete se convierte en la gran animadora y jefa de la fiesta. También es cierto que la ayuda mucho el escenario en el que se desenvuelve su personaje. Un lugar que, por así decirlo, forma parte de una película “ajena” a esta. Por último queda Benedict Wong que si no estuviera en la cinta a nadie le importaría. Ese es el resumen perfecto de lo que hace su personaje que básicamente es cero.
“Aquí ya no me queda nada” (Hig)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de La constelación del perro, una película carente de la garra que casi siempre suele mostrar Ridley Scott. Tan es así que, salvo momentos puntuales, parece filmada por otro realizador o ser un trabajo que Scott ha aceptado por encargo para seguir rellenando su filmografía. Pese a esto, no podemos negar que el film presenta calidad… aunque uno siempre espera algo más de un cineasta de gran nivel como es el británico.
Tráiler de La constelación del perro
Josh Brolin y Guy Pearce salvando el casting y situándose por encima de Jacob Elordi y Margaret Qualley, especialmente del primero. La ambientación natural. La set-piece del aeródromo. El contraste de caracteres y debates entre Hig y Bangley.
El cartel del film es peor que el de muchos directos a video… me resulta incomprensible que se aprobara para lucir en las marquesinas de los cines. El enamoramiento a primera vista de Cima hacia Hig es ridículo. Su intento de ofrecer algo trascendente en base a la melancolía no termina de cuajar plenamente y encima llega a cansar.






