Torrente 2: Misión en Marbella

📄 SINOPSIS:
Después de limpiar de escoria la fachada del confort del ciudadano, Torrente se empadronó en Marbella, en una suite de una estrella, con su palillo de dientes. Vacilando de costado, donde corta el bacalao la jet-set del delincuente. Arruinado rápidamente, acaba por abrir una agencia de investigación. Así va enlazando casos comunes hasta que acaba por dar con Spinelli, un aspirante a villano de James Bond que busca chantajear a la ciudad… so pena de lanzar unos misiles que acabarían con la misma. Pero Spinelli no contaba con Torrente, Cuco y su nueva legión de desarraigados. (Cineycine).
“Llegué a la Costa del Sol hace unos tres años. Había conseguido algún dinerillo con unos negocios. Tras toda una vida dedicada a proteger al ciudadano, me instalé en Marbella y decidí tomarme un tiempo para mí mismo. Cuidar un poquito la dieta. Ponerme en forma. Hacerme nuevas amistades. Ah, por si no se lo había dicho… mi nombre es Torrente, José Luis Torrente”. Santiago Segura regresa con más risas y acción en ‘Torrente 2: Misión en Marbella’.
“¡Suba Torrente! ¡Qué nos vamos!” (Cuco)

Crítica de Torrente 2: Misión en Marbella
Con mayores ambiciones, y un ya nada disimulado aire a lo James Bond, volvió en 2001 el héroe español. Y, aunque uno de los tag-lines del film rezara: “Nunca segunda partes fueron tan malas”, lo cierto es que el éxito y la fórmula renovaron su vigencia y triunfo. Esta secuela amplia el universo Torrente a un enclave glamouroso, Marbella, que le encajaba como un guante al personaje. En esta continuación se trató principalmente de ampliar universos, personajes, cameos, tramas y de llevar a Torrente un paso más allá hacia la gloria. Más que menos, estamos ante el mismo film que el anterior, pero cambiando el envoltorio. Sin embargo, esto no quita para que la sucesión de secuencias cómicas resulten tan gloriosas como las del original. Y para que la acción se amplíe notablemente.
En ‘Torrente 2: Misión en Marbella’, el presupuesto ascendió a unos ya importantes 4 millones de euros. Una cantidad que casi cuatriplicaba lo invertido en la cinta precedente. Por otra banda, la película se rodó casi por entero en Marbella, con añadidos en Madrid para interiores. El estreno fijado para su salida a cines fue el 30 de marzo de 2001. Y el resultado fue una victoria incontestable. La película logró amasar, en su paso por las carteleras, unos descomunales (hablando de los parámetros en los que se mueve el cine español) 22 millones de euros.

En cuanto al guión, los mayores cambios representan la inclusión de Cuco a cargo de Gabino Diego. Recordemos que Gabino ya tuvo un cameo dando vida a un atracador de supermercado en el film embrionario. Su aparición en esta segunda parte le da una vuelta de tuerca al compañero del “héroe”. Además supone un soplo de aire fresco dando pie a una tronchante dinámica de imposible buddy-movie. De resto, el script, nuevamente obra de Segura en solitario, toma el esqueleto narrativo de un film del agente 007. A esto le añade un mayor peso de personajes deudores de la España franquista y… ¡cómo no! la adelantada corrupción política de la Marbella de Jesús Gil.
En la dirección, pocos peros se le pueden poner… siempre sabiendo lo que se ha venido a ver. Eso sí, se nota mucho que los medios son mayores. Esto significa que Segura puede ir un paso más allá con la inclusión de varias set-pieces de persecuciones y explosiones. Estas últimas ciertamente novedosas en el cine español hasta ese momento. Asimismo, y para redondear el plan de dominio mundial del villano, se incorporan unos misiles que serán implosionados llegado el momento y que, por supuesto, aterrizarán en un lugar totalmente Torrentiano… Es evidente un mayor ritmo narrativo, no solo en la acción, sino también en la sucesión de chistes. Muchos de ellos nacidos naturalmente de las situaciones en las que se va sumergiendo el personaje. Lógicamente, las gracietas darán cabida a la inclusión de actores legendarios del cine patrio que, sin duda, elevan la calidad del film.
En la fotografía del evento se incorpora Guillermo Granillo. Este trabajo fue su entrada y salida de la saga. En cualquier caso, solventa muy bien la labor y logra pasar de la ostentosidad de la capital malagueña a los antros típicamente Torrentianos. Además de insertar algunos efectos infográficos y de CGI ciertamente bien llevados para la época, la falta de costumbre y la inversión de la producción. Por su parte, la música contiene canciones de Rafael (se le entregan los títulos de crédito deudores del 007), El Fary y Joaquín Sabina. A las mismas se le suma un score con ecos de cine de acción made in USA. Una vez más viene firmada por Roque Baños.

Por lo que toca a la parte interpretativa, y sin entrar en los cameos de amiguetes, pasaremos lista de los roles de mayor importancia. Santiago Segura repite dieta de engorde para dar vida de nuevo a Torrente. Este físico, en posteriores entregas, ya no sería tan exagerado. Nuevamente su personaje resulta fresco y alejado del cansancio que pudo alcanzar pasados los años por la reiteración de imitadores y parodias del mismo. Su colección de momentos gloriosos harían inabarcable esta reseña. Aunque, sin duda, destacan: sus ataques racistas, el incremento del abuso al desvalido y ¡cómo no! las incontables ingestas de alcohol y drogas varias.
Acerca de Gabino Diego, comentar que su Cuco se volvería todo un icono roba-escenas de la saga. Incluso regresaría a la misma para ‘Torrente presidente’ (Santiago Segura, 2026). Aunque, por el camino, acabaría siendo sustituido como parte del chiste con retranca por Julián López en la quinta entrega.

El papel del malo de la función va para José Luis Moreno como Spinelli, un villano a lo James Bond. Spinelli traza su maquiavélico plan y solo tolera que su mono, Luis Alberto, coma plátanos de Canarias. También toca el piano para ampliar su siniestro espectro. Para la historia de la franquicia quedan sus caras totalmente fuera de sí, su risa maligna y su frase: “Dolor, veo mucho dolor”. Algunos de sus secuaces son Arturo Valls (Fabiano) y Rosanna Walls (Robertson). El primero exhibiendo un ilocalizable acento extranjero y la segunda como una femme-fatale embutida en cuero.
Papeles de importancia quedarían para el nuevo regreso de Tony Leblanc. Esta vez como Mauricio, un nuevo familiar del infame policía que es gerente de un puticlub. Inés Sastre como una imposible cantante de cabaret. Paloma Cela totalmente para las risas como la casera de Torrente y Cuco. El simpar Juanito Navarro (Alcalde) en una parodia nada disimulada de Jesús Gil. Jesús Bonilla como un marido preocupado por saber en qué gasta su tiempo libre su mujer. Pepe Navarro como un impertérrito agente especial de la Interpol. Y, finalmente, el único e inimitable José Luis López Vázquez dando vida a un ávido lector del ABC que admira el toque que le daba el águila imperial a la bandera franquista.
“¿Quién ha dicho eso? ¿Quién coño ha dicho eso del Fary? ¡Tú! De rodillas, di que el Fary es el mejor cantante de España. Ahora di que el Fary es Dios… Canta el Torito ¡venga!” (Torrente)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Torrente 2: Misión en Marbella, muy posiblemente la secuela que más se acerca al listón del original. Una sensacional parodia de la jet-set del delincuente en donde brillan la dupla Segura/Diego, el añadido de acción (casi a la par que la comedia) y toda la sucesión de memorables gags a mayor gloria del ahora private-investigator Torrente.
Tráiler de Torrente 2: Misión en Marbella
El binomio Segura/Diego. El prólogo en Marbella con Torrente en modo vividor. La ampliación del universo Torrente. Las geniales apariciones de José Luis López Vázquez y Jesús Bonilla. El inesperado destino del mono Luis Alberto. De largo, y junto a “Lethal Crisis”, la mejor y más conseguida secuela de toda la franquicia.
Aunque José Luis Moreno mejora como villano a Espartaco Santoni, sigue siendo un debe que el malo sea alguien tan prescindible. Rosanna Walls es realmente flojita interpretativamente incluso para el listón general del casting femenino de la saga.






