Torrente, el brazo tonto de la ley

GÉNERO: Acción, Comedia
DIRECTOR: Santiago Segura
TÍTULO ORIGINAL: Torrente, el brazo tonto de la ley
PAÍS: España
AÑO: 1998
DURACIÓN: 97 minutos
GUIÓN: Santiago Segura
FOTOGRAFÍA: Carles Gusi
MÚSICA: Roque Baños

📄 SINOPSIS:

José Luis Torrente es un policía español caído en desgracia que deambula por las noches empapadas en alcohol y bares de alterne. Torrente también intenta en vano recuperar la gloria pasada como representante de la ley en nuestro país. En una de sus desventuras acaba dando con un restaurante chino usado como tapadera para introducir heroína en nuestro país. Entonces, y con la ayuda de su nuevo vecino, Rafi, se dispone a recuperar su estatus desenmascarando a los criminales. Lo malo es que Torrente no es un policía cualquiera… ¡es el brazo tonto de la ley! (Cineycine).

“En la policía he sido mucho. No tenía una, tenía dos brigadas a mi servicio. Lo que pasa que en este país ser buen policía está mal visto… es como si fuera un crimen. Entonces te empiezan a salir envidiosos y enemigos por todas partes. Todavía tengo buenos confidentes y cuando salga el caso que yo quiero ¡volveré a ser el más grande!”. No es Sylvester Stallone, tampoco es Steven Seagal… es Santiago Segura como ‘Torrente, el brazo tonto de la ley’.

“¿Te gustan las pistolitas? ¿Te gustaría probarla? ¡Pues cómprate una!” (Torrente)

Crítica de Torrente, el brazo tonto de la ley

Bajo el amparo del avispado productor, Andrés Vicente Gómez, y tras mucho luchar por llegar a ser un actor importante en nuestro país, el “amiguete” Santiago Segura dio forma al personaje que le haría ganarse la inmortalidad. Hablamos de un policía machista, franquista, putero, homófobo, alcohólico, depravado y del Atlético de Madrid. Un tipo conocido como Torrente. La película se rodó por entero en la Comunidad de Madrid entre julio y septiembre de 1997. Posteriormente se estrenó con un gran bombo, y mayor calado de público, en salas de cine españolas el 13 de marzo de 1998. El éxito fue inaudito, rompiendo la taquilla de una manera totalmente descomunal: 10 millones de euros y más de 3 millones de espectadores. ‘Torrente, el brazo tonto de la ley’ se había convertido en un emblema nacional “venerado” por toda la sociedad.

Santiago Segura, en su doble faceta de director y guionista, nunca escondió las influencias del cine de justicieros y vigilantes de los años ochenta y principios de los noventa. De hecho, el título ya tiene esa retranca y recuerdo aCobra, el brazo fuerte de la ley (George Pan Cosmatos, 1986). El mismo Torrente es un policía de supuesto pasado glorioso caído en desgracia. El personaje además tiene una visión bastante personal de la prostitución, las drogas o la inmigración. Por si fuera poco, el personaje de Rafi evoca la flipación con todo el cine de acción ochentero y noventero. Segura engloba todo esto dentro de un marco de costumbrismo típicamente español, castizo, sucio, roñoso y anclado en el pasado. Un hábitat donde el personaje se luce genialmente.

Lo que prima en el tono del film es la comedia en su versión más cazurra. La película le da una nueva dimensión al humor castizo, chabacano y paródico. Además le añade un toque de acción y thriller. Este último toque fue disminuyendo, o resurgiendo en la franquicia, siempre al amparo de las tramas perpetradas por Segura. Por otro lado, el grupo de amiguetes y cameos se fue gestando aquí. Así como las trademarks y patentes de corso Torrentianas, y sus frases y Torrentadas, fueron posibles gracias a esta primera entrega. Una entrega tremebunda en su alcance popular que pasó instantemente a formar parte del panorama cultural patrio.

La fotografía capta magníficamente la roña, podredumbre y el núcleo urbano en su versión más degradada del Madrid noventero… y su “zumo de neón”, que diría Sabina. Sus bares, sus antros de perdición, sus callejuelas, los polígonos,… Todo luce genialmente recreado e iluminado por obra de Carles Gusi. En la música destaca ¡cómo no! el perpetuo homenaje a clásicos de El Fary. Ojo a su inolvidable “Apatrullando la ciudad”, un tema que sirve como presentación de los ambientes nocturnos en los que se mueve Torrente.

En el casting, el gran protagonista y rey de la función es el propio Santiago Segura transformado en su alter-ego: José Luís Torrente. Su caricatura resulta genial, fresca, tronchante y encajaba magníficamente en el film. Torrente vino a llenar un hueco en nuestra cinematografía. La misma recibió un notable aire fresco desde mediados y hasta finales de los noventa con apariciones fulgurantes como la del propio Segura, Alex de la Iglesia, Juanma Bajo Ulloa y otros cineastas que revitalizaron el cine patrio.

También en el elenco, Segura rescató del olvido a Tony Leblanc en el rol de Felipe, el anciano padre de Torrente. Como hijo, Torrente abusa físicamente de su progenitor usándolo como cebo para limosnas. Por si esto no fuera lo suficientemente miserable, también admite que ambos vivan de su pensión, a costa del estado. Leblanc tiene algunas escenas geniales para lucirse, siendo una de las mejores la que le sirve para despedirse. El film también sirvió para lanzar la carrera de Javier Cámara. Aquí encarna a Rafi, un chaval flipado con las armas y los héroes de acción. El muy pardillo ve en Torrente un referente de carne y hueso al que seguir. Rafi vendría a ser un personaje cliché y recurrente de la saga. Más que menos fue siendo encarnando por diferentes actores, que repetían el mismo perfil, en el resto de entregas de la franquicia.

Atención a la colección inerrable de amigos de Rafi con El Malaguita, Toneti o El bombilla. Todos ellos expertos en diferentes ramas de acción. Por su parte, Neus Asensi haría las veces de “interés amoroso”. Su Amparito es una pescadera, prima de Rafi, que llegó hasta la capital de España arrastrando mala fama desde el pueblo. Un papel de esos que hay que verlo para creerlo. En el otro lado del espectro encontraremos a Manuel Manquiña que está tan genial como siempre. Encarna a “El Francés”, el jefe de un tinglado de heroína. Para la posteridad queda su arte a la hora de torturar… Y en una aparición menos corta, y no tan conseguida, está Espartaco Santoni como Mendoza, el jefe de jefes. Su performance da para varias escenas cortas al otro lado del teléfono y para una aparición final que si parpadeas te la pierdes.

Roles de esbirros van para Carlos Bardem (Cayetano) y Antonio De la Torre (Rodrigo). Y dentro de las apariciones especiales tenemos a una entrañable Chus Lampreave (Reme), un casi silencioso barman con el rostro de Luis Cuenca y el cameo inolvidable, y luego recurrente, de Cañita Brava. Su personaje, Antoñito, acaba por desencadenar la trama al grito de: “Te recuerdo que me debes seis mil pesetas de whisky. Si mañana no me pagas, se acabó de comer aquí”.

“Nos hacemos unas… pajillas. Para aliviar tensiones. Sin mariconadas ¿eh?” (Torrente)

En resumidas cuentas.
Acabo esta crítica de Torrente, el brazo tonto de la ley… una inolvidable comedia zafia, exagerada, paródica e inenarrable. Queda alzada como toda una joya de obligado visionado gracias a una personalidad propia imposible de replicar, salvo por el mismísimo Segura en entregas posteriores. Entregas creadas también por el propio Segura… pero este primer film siempre será su mayor legado y el principal responsable de su inmortalidad.

Tráiler de Torrente, el brazo tonto de la ley

+ Lo mejor:

Su inagotable colección de escenas y frases memorables. Como su genial recreación de un Madrid decadente y su personaje principal logran captar totalmente el tono y hacen que verla periódicamente sea casi religión. La introducción de los cameos de amiguetes y la recuperación de El Fary como icono de una España perdida en la memoria y luego en el tiempo.

- Lo peor:

Espartaco Santoni casi no aporta nada al film. Todo lo que tiene que ver con el tinglado de drogas no tiene el menor sentido… más allá de estar puesto para las risas.

Puntuación de Cineycine

DIRECCIÓN
8
GUIÓN
7
REPARTO
8
7.6

J. Glez

Crítico de cine especializado en análisis cinematográfico y reseñas detalladas de películas.
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