FX 2: Ilusiones mortales

📄 SINOPSIS:
La vida de Rollie Tyler ha cambiado para mejor. Ahora sólo trabaja cuándo y cómo quiere viviendo acomodado en un lujoso ático. Sin embargo, nuevamente se verá metido en problemas cuando una trampa policial para atrapar a un depredador sexual salga mal. Será entonces cuando Rollie vuelva a necesitar la ayuda de Leo para poder descubrir toda la verdad de lo sucedido. (Cineycine).
En 1986, se estrenaba en cines ‘F/X, efectos mortales’. La película estaba dirigida por Robert Mandel y fue un pequeño éxito de taquilla doblando su presupuesto de 10 millones de $. No obstante, su mayor eco lo consiguió en el mercado doméstico del video. De ahí que cogiera fuerza la idea de trabajar en una secuela. Y así, 5 años después, se lanzaría ‘FX 2: Ilusiones mortales’.
“No debes creer todo lo que ves” (Rollie Tyler)

Crítica de FX 2: Ilusiones mortales
Entrando ya de lleno en esta continuación resaltar que no volvería Robert Mandel, pero sí que lo haría la exitosa pareja protagonista formada por Bryan Brown y Brian Dennehy. Y también retornaría el malogrado productor Dodi Fayed en la que sería su antepenúltima producción. Para sustituir a Mandel se fichó a Richard Franklin, un artesano que había mantenido el tipo en ‘Psicosis II: El regreso de Norman’ (1983). Bien puedo decir que ‘FX2’ fue su última película importante para cines. En esta última, su trabajo queda lejos de las vueltas de tuerca de ‘Psicosis II’ o de la innovación que presentó en ‘Link’ (1986). En ‘FX2’ vemos como Franklin se limita a repetir casi punto por punto la estructura del film original. Es un trabajo conservador en el que no asume ningún riesgo dejando que Brown y Dennehy se conviertan en los verdaderos animadores de la fiesta.

En el guión, los creadores Robert T. Megginson y Gregory Fleeman cedieron sus lápices a Bill Condon. El hoy reconocido director y guionista estaba casi empezando y bien podemos decir que ‘F/X 2’ fue su primer libreto importante para la gran pantalla. Cierto es que en la escritura todo bebe también de la original repitiendo “lugares y frases comunes”. Ahora bien, no le podemos negar a Condon un cierto intento de innovación o, al menos, de intentar beber de otras fuentes diferentes a la original.
Teniendo en cuenta lo anterior, es notorio como Condon toma prestado de Brian De Palma toda la idea del depredador y voyeur sexual al que la policía tiende una trampa. Ni qué decir tiene que la plasmación en escena de esas secuencias recuerdan, en modo y manera, a determinadas películas de De Palma. Pero esta trampa tan sólo es el punto de partida que marca el inicio de la verdadera trama del film. Y esta no es otra que el intento de Leo y Rollie por averiguar quién asesinó a un determinado policía y por qué. A partir de aquí la escritura de Condon da un giro totalmente diferente que incluye traiciones policiales, chivatos y unos valiosísimos medallones de Miguel Ángel. No es que el script sea la panacea, pero al menos sirve para volver a Leo y Rollie. Y esta vez trabajando juntos desde el primer momento.

Si recordamos… la cinta original presentaba toda una serie de guiños o easter-eggs hacia otras películas aprovechando su propio ejercicio de metacine. Esto también sucede aquí… pero en menor medida. Entre los homenajes podemos destacar la burla/imitación que Brian Dennehy hace de Bryan Brown en su papel de ‘Cocktail’ (Roger Donaldson, 1988). Por no hablar del increíble guiño a la propia ‘F/X, efectos mortales’ en la escena en la que el pequeño Chris está sentando viéndola en la televisión con la imagen desenfocada…
En cuanto a los nuevos trucajes, efectos especiales o “ilusiones mortales”… en esta segunda entrega se sienten más forzados que en la primera. Incluso ponen una escena “adrede” en un supermercado para que Rollie esté en su salsa enfrentándose a un malencarado esbirro. Lógicamente tampoco sorprenden como sí lo hicieron en el primer film. De todos los nuevos trucajes le dan más importancia al payaso manejado por control remoto. El monigote reproduce los movimientos de Rollie a través de un traje especial siendo la estrella de las “ilusiones mortales”. Por supuesto, no pueden faltar los engaños con disparos falsos o la ya mítica broma del monstruo del armario.

El gran protagonista de la función es Bryan Brown repitiendo su papel de Rollie, el mago de los efectos especiales. Rollie vive ahora muy bien en un ático de lujo trabajando en lo que le da la gana hasta que su ayuda es solicitada… Bien puedo decir que todo el film está puesto a disposición de Brown para que se luzca desde el minuto 1. Y, por supuesto, el actor aprovecha la ocasión. Nuevamente lo veremos manejarse con los trucajes visuales haciendo de los mismos su principal arma para enfrentarse a los villanos de turno. Se lleva la palma la ya comentada escena del supermercado y el clímax en la mansión de los malos. En la misma veremos como Rollie pone en marcha todo un operativo de maquetas y demás ingenios.
Con respecto a Brian Dennehy vuelve a resultar muy curioso su “coprotagonismo”. Y comento esto porque su personaje, Leo, no aparece en pantalla hasta pasados unos 40 minutos (al igual que sucedía en la primera película). Eso sí, nada más que entra en acción se vuelve a hacer con su trozo del pastel gracias a su presencia y personalidad. Tan es así que muchas veces opaca al resto de intérpretes con los que comparte escena. Y para ejemplo de esto tenemos la conversación final con todos los implicados en la mansión. Con respecto a Leo decir que ha abandonado el cuerpo de policía para ejercer como detective privado. Atención a su particular “Leo-cueva” y a su “Leo-Car”.
Entre los secundarios duele apreciar la infrautilización de Rachel Ticotin. La actriz del Bronx queda limitada a ser la nueva novia de Rollie, una mujer separada que cuida a su pequeño a medias con su exmarido. Al niño lo interpreta Dominic Zamprogna sin molestar… más bien al contrario. Y al esposo separado lo interpreta sin problemas Tom Mason. La importancia de este último radica en convertirse en el eje sobre el que la trama gira en un momento determinado. En el resto del cast volveremos a encontrarnos con Jossie DeGuzman retomando su personaje de Velez, la policía informática que siempre está dispuesta a ayudar a Leo. Y también echando una mano a Leo tenemos a Joanna Gleason clavando su papel de Liz, una abogada con aspiraciones. Philip Bosco, por su parte, encarna a Silak un viejo inspector que no parece mucho de fiar.
“No sé si recibirás este mensaje… pero cuando lo hagas, necesito tu ayuda. Estoy metido en un lío con la policía” (Rollie Tyler)

En conclusión.
Acabo esta crítica de FX 2: Ilusiones mortales, una continuación que prefiere jugar sobre seguro arriesgando poco o nada. Todo el efecto sorpresa del film original se pierde aquí y apenas hay innovaciones repitiendo hasta la estructura básica. No obstante, algunos nuevos trucajes y un notable trabajo de todo el elenco, con Brown y Dennehy al frente, hacen que el visionado del film se convierta en un rato entretenido.
Tráiler de FX 2: Ilusiones mortales
Volver a reencontrarse con Rollie y Leo. Todo el reparto. Algún trucaje nuevo y la set-piece del supermercado.
Apenas se asume riesgo o innovación alguna.






