Shelter: El protector

📄 SINOPSIS:
Michael Mason vive en una de las islas Hebridas de Escocia. Allí se encuentra aislado del mundo, salvo por la compañía de su perro y de las periódicas visitas de Jessie y su tío, que le traen suministros. Pero durante uno de esos envíos, Jessie queda varada en la isla y Mason decide acogerla hasta poder llevarla a tierra firme. Sin embargo, en un descuido, su antiguo superior, Manafort, descubre que sigue vivo y para evitar posibles fugas de información envía un operativo para eliminarlo. Ahora Mason deberá salir de su aislamiento para proteger a su nueva acompañante y retomar una vida que abandonó hace tiempo. (Cineycine).
Con el paso de los años, Jason Statham, al igual que Nic Cage, se ha convertido en un género en sí mismo. En su caso: cine de acción para entretener. El británico ya tiene en su haber una larga lista de títulos de justicieros, héroes y mamporreros de profesión que pegan primero y preguntan después. Ahora viene a cambiar un poco su tono y capacidad. Para ello se convierte en ‘Shelter: El protector’.
“Yo no puedo tener una vida normal, pero tú si… y me aseguraré de que así sea” (Mason)

Crítica de Shelter: El protector
Tal y como acabo de comentar en la introducción, desde hace ya varios años, Jason Statham también se ha convertido un género en sí mismo. Estamos ante unas producciones en las que Statham siempre, o casi siempre, interpreta al mismo personaje: un tipo súperduro, habilidoso para el combate y que finiquita villanos desechables. Pocas veces se ha salido de este encasillamiento en su filmografía reciente. En el caso de ‘Shelter: El protector’ interpreta un rol de un personaje casi abatido. Un tipo tremendamente hastiado de su vida pasada como asesino profesional del MI6. Como La Masa en sus comienzos, sólo quiere que le dejen en paz y estar aislado del mundo. Pero, nuevamente, tendrá que activarse en modo máquina de matar contra un buen puñado de gentuza. Y todo para proteger a una joven convertida en un “cabo suelto”.
Una nota curiosa dentro de los personajes arquetípicos de Statham es que aquí no hay frases lapidarias. Asimismo escasean los conocidos como momentos “Made in Statham”. En ‘Shelter’ hay un implicación más cercana al cine de Bourne y similares. Incluso podemos adivinar ciertos ecos a ‘El profesional (Leon)’. Y, sin ir más lejos, el propio Statham también presenta en su filmografía una cinta de temática parecida. Me refiero a ‘Safe’ (Boaz Yakin, 2012). Aunque el resultado de ‘Shelter’ es superior… especialmente porque dedica tiempo a desarrollar la relación entre Mason y Jessie. Y porque el guion dota de cierto bagaje dramático los primeros tiras y aflojas entre ambos. Se enriquece así su relación y química, aunque no estemos ante una trama ciertamente original.

Al margen de la buena construcción de la relación entre Mason y Jessie, y de cierta madurez en la película, tampoco debe de quedar duda alguna de que estamos ante un film que sigue siendo parte de las ya comentas producciones “Made in Statham”. Y es que, al final, el duro intérprete británico siempre se va a liar a tiros y golpes con quien se le ponga por delante… La dirección corresponde a Ric Roman Waugh, un artesano bastante competente cuyas capacidades a la hora de plantear visualmente sus películas no son rompedoras. En cambio, sí que es muy eficaz a la hora de gestionar los recursos de los que dispone. Y esto en ‘Shelter’ no es una excepción. Además es capaz de sacar algo a Statham de la zona de confort en la que se viene moviendo en los últimos tiempos.
Ahondando un poco más en la trama del film, comentar que ofrece una cierta denuncia hacia las agencias gubernamentales. Y esto en una era post-Snowden donde, como dice Manafort, para “garantizar la seguridad de los ciudadanos” estos son invadidos en su seguridad y privacidad. Así pues, el guion de Ward Parry toca, aunque sea por unos breves momentos, un cierto elemento de denuncia dándole un mayor empaque al proyecto. Así pues, aquí los villanos no son terroristas ni tampoco sádicos asesinos de la mafia, sino personas que creen que hacen lo mejor para su país. Podemos ver un intento de aproximación a esos mundos de espionaje de películas como ‘Los tres días del cóndor’ (Sydney Pollack, 1975) o la anteriormente citada saga Bourne. Tenemos en consecuencia una línea (o estilo) parecida al thriller de espionaje tipo ‘Operación Kandahar’ (Ric Roman Waugh, 2023).
Teniendo en cuenta lo que acabo de comentar, el film presenta menos secuencias de acción de lo esperado y habitual con Statham como protagonista. Más o menos hay cuatro set-pieces repartidas a lo largo del metraje. Y, ojo, tan solo una secuencia de acción cuerpo a cuerpo (en su mejor sentido de justiciero con Statham repartiendo a un sicario como si fuera Terminator) y una única persecución de coches que transcurre por las campiñas escocesas. Por otro lado, y en los aspectos técnicos, la música de David Buckley me ha parecido demasiado secundaria y lejos de otras de sus colaboraciones con Waugh. Y respecto a la fotografía de Martin Ahlgren decir que se aprovecha de los entornos rústicos e isleños británicos para darle un aire más abierto a la película. Algo parecido a lo que ya hizo al trabajar con Waugh en ‘Greenland 2’ (2026).

Tal y como ya adelanté, Jason Statham es la estrella. Aquí interpreta a Michael Mason, un antiguo agente del MI6 que abandonó el servicio activo tras años ejecutando asesinatos. Ahora quiere vivir aisladamente, lejos de todos y de cualquier tecnología que lo pueda localizar… Esta performance de Statham bien podría haber sido la versión de Bourne que Robert Ludlum pergeñó en su tercer libro. Con esto quiero decir que estamos ante un héroe mucho más taciturno y tremendamente hastiado. No obstante, volverá a conectar con su humanidad cuando tenga que cuidar de la jovencita Jessie. En el apartado físico sigue estando en plena forma. Y en cuanto a su joven acompañante decir que la interpreta Bodhi Rae Breathnach. La actriz le da una buena contrapartida al duro actor a la hora de desarrollar una relación casi paternofilial. Además consigue que el público empatice con ambos personajes.
El principal “villano” es Bill Nighy como Manafort, exdirector del MI6 que quiere defender al país a través del espionaje a sus ciudadanos. Nighy pasa todo el film detrás de la pantalla de un ordenador rastreando a su antiguo empleado para eliminarlo. Su interpretación nos ofrece un rostro totalmente impasible. Entre sus sicarios destaca Bryan Vigier como Workman, un peligroso agente y casi un Terminator humano que no se detiene hasta cumplir su objetivo. En posición neutral se posiciona la nueva directora del MI6, Roberta, antigua subordinada de Manafort. Es interpretada por Naomi Ackie. El suyo es un rol parecido al que en su día tuvo Joan Allen en ‘El mito de Bourne’ (Paul Greengrass, 2004). Por otro lado, el único aliado de Mason es un cerebrito informático llamado Booth, un tipo al que Mason hizo “desaparecer” años atrás. Lo interpreta Daniel Mays en un papel reducido.

En conclusión.
Concluyo esta crítica de Shelter: El protector, una de las cintas más sólidas de la filmografía de Statham. El resultado final es bastante convincente y ciertamente mejor de lo esperado. Por su parte, Ric Roman Waugh vuelve a colocarse como un realizador de acción muy loable y a tener en buena estima.
Tráiler de Shelter: El protector
El cómo Waugh se centra en dotar del tiempo necesario a la relación entre Mason y Jessie. Es una de las películas con menos “Stamthaneadas” de la carrera del actor británico en un rol atípico como ex-agente con barba. Las contadas escenas de acción son lo suficientemente buenas y bien filmadas.
No es que sea la cinta más original del universo, a pesar de agradecerle el empaque sobre el mundo del espionaje y sus elementos. La música de David Buckley parecen descartes del score de las dos entregas de ‘Greenland’.






