28 años después: El templo de los huesos

GÉNERO: Terror
DIRECTOR: Nia DaCosta
TÍTULO ORIGINAL: 28 Years Later: The Bone Temple
PAÍS: Reino Unido
AÑO: 2026
DURACIÓN: 109 minutos
GUIÓN: Alex Garland
FOTOGRAFÍA: Sean Bobbitt (Imágenes vía Sony Pictures Entertainment Iberia SLU)
MÚSICA: Hildur Guðnadóttir

📄 SINOPSIS:

Spike se encuentra atrapado en la secta de los Jimmys, dirigida por el psicótico Grand Lord Jimmy Crystal, quien cree ser un enviado de Satán para castigar a las almas de la humanidad que aun rondan por el mundo. A su vez, el doctor Ian Kelson, en su templo de los huesos, entabla una relación especial con Samson, un infectado alfa que cree que Kelson puede ser un medio para lograr una cura contra la infección del virus. Todo esto conducirá a un enfrentamiento entre la visión humanizada de Kelson y el ansia de locura de Jimmy. (Cineycine).

Nia DaCosta recoge el testigo de Danny Boyle para expandir el universo de ‘28 años’. Y lo expande con una secuela que, a partes iguales, arriesga y apuntala un posible futuro para esta “trilogía”. Nuevamente nos metemos en territorio desconocido para ver el encontronazo entre el Dr. Ian Kelson y Gran Lord Jimmy Crystal. Bienvenidos a ‘28 años después: El templo de los huesos’.

“Dedos, es una lucha a muerte… ¡Pelead!” (Jimmy)

Crítica de 28 años después: El templo de los huesos

Cuando se estrenó, en el verano pasado, 28 años después’, comentaba que tanto Danny Boyle como Alex Garland no querían hacer una “continuación” al uso. Ambos apostaron por un film arriesgado. Una nueva entrega que se alejara de lo que se esperaba de una secuela tardía tipo Hollywood. Esto supuso que mucha gente criticara duramente la cinta de Boyle. No digo que no se pueda discrepar, pero si siempre se defiende que las “secuelas” son películas vacías, mediocres y que no arriesgan… ahora no debería valer criticar propuestas diferentes como esa nueva entrega creada por Boyle y Garland.

‘28 años después’ tenía su propia personalidad y ofrecía una sensación de riesgo y salto al vacío. El film pretendía expandir el lore de la franquicia e introducirse en territorios desconocidos. Y esto lo conseguía con la madurez de Garland en la escritura incorporando ciertos homenajes al maestro del género zombie como fue George A. Romero. Los resultados fueron notables y esto mismo se puede decir de ‘28 años después: El templo de los huesos’. En estas dos películas queda demostrado que el verdadero villano no es la infección ni tampoco los infectados, sino el ser humano. Un ser humano que, claramente, se deshumaniza en aras de provocar el caos. Asistimos a un enfrentamiento entre la esperanza de recobrar, o mantener, la humanidad en un mundo asolado… o descender a los infiernos de la locura absoluta. Sin duda, una metáfora de la desintegración de la sociedad moderna.

Me atrevería a decir que estamos ante la mejor película de la irregular Nia DaCosta. Recordemos que esta directora saltó a la fama de la mano de Jordan Peele con su versión de Candyman (2021). Posteriormente se la pegó notoriamente con ‘The Marvels’ (2023). En ‘El templo de los huesos’ se quita de encima sus errores del pasado y entrega una mejor dirección a nivel visual y planificativo. Quizás, en ocasiones, más en sintonía con el trabajo de Juan Carlos Fresnadillo que con el de Danny Boyle. Comento esto por su tono “experimental” con una cámara más cercana a la visceralidad física y al desenfreno que al impacto visual de los elementos paisajistas. DaCosta es sumamente efectiva en sus ideales visuales. Y además nos regala uno de los momentos del año con la música del legendario grupo de heavy metal Iron Maiden.

Advertir también que ‘28 años después: El templo de los huesos’ no es una cinta de terror al uso. Sí, hay gore y violencia a cascoporro. Pero estos elementos son usados de una forma más cercana a la metáfora. Y que nadie espere ver una cuantiosa sangría por parte de los infectados… pero sí de parte del grupo de los Jimmys a la hora de abordar lo que llaman la “caridad”. Y es que el núcleo del film es ver al ser humano abordar este apocalipsis destructivo. Tenemos el ejemplo de Ian Kelson, que no ha perdido la esperanza ni la bondad en un mundo despojado de las mismas. Y, por otro lado, está el ejemplo del satanista fanático Jimmy Crystal, que representa el caos de lo macabro.

Como decía, el film puede ser polarizante en varias de sus ideas. Me refiero, especialmente, a lo que tiene que ver con Samson. Estos conceptos pueden ser considerados por muchos como un sacrilegio dentro de la franquicia. Aunque el propio Garland mantenía que uno de los planteamientos viene, precisamente, de las ideas que Fresnadillo aplicó en28 semanas después (2007). Por lo tanto, no resultarían tan rechazables ni “innovadoras”.

Respecto a la acción, es cierto que ‘El templo de los huesos’ tiene menos set-pieces e infectados que su antecesora. Pero esto tiene una clara explicación narrativa y ciertamente acorde a la intencionalidad que el propio Boyle planteaba anteriormente y que pretendía desarrollar aquí. Pero ahora ha sido DaCosta la que consigue llevar a buen puerto los planteamientos. Eso sí, hay algún bache por medio y ciertos tiempos muertos en una parte del metraje. Esto último, aun teniendo su explicación, pienso que se podría haber ejecutado de otra manera. Por otro lado, el final promete algo ciertamente espectacular.

En cuanto a la aportación musical de Hildur Guðnadóttir, siendo una película con mucha música no original, refleja tanto ese halo de esperanza y humanización como la destrucción. Destacan los temas a base de cuerdas y percusión emulando el sonido de los huesos. A ratos, la banda sonora resulta hipnótica, aunque más convencional que la experimental de Young Fathers. En cualquier caso, ambas músicas son igual de potente con las imágenes.

En el reparto sobresale, nuevamente, Ralph Fiennes demostrando un rango interpretativo magistral. Literalmente es un monstruo de la interpretación. En esta ocasión incluso goza de un mayor protagonismo que en el anterior film. Así pues, tiene más minutos en pantalla y esto nos permite ver ciertos atisbos de su pasado previo a la hecatombe. Y, a pesar de la misma, sigue creyendo en el buen hacer de la humanidad. Además de regalar la citada escena de Iron Maiden. En la misma literalmente devora la pantalla.

El otro personaje que sobresale es el Jimmy Crystal de Jack O’Connell. En su caso, estamos ante un satanista fanático que lidera la secta de los Jimmys, un grupo de pirados que visten como él y llevan pelucas rubias. Prácticamente recitan diálogos de los Teletubbies, pero llevándolo al extremo de lo macabro… O’Connell se regodea con un villano malnacido. Su Jimmy es un tipo de pura maldad, de risa sucia y con un claro elemento de psicopatía. Jimmy ha visto de todo y ha decidido que quiere llevar su particular “misión” de castigar a todas las almas de la humanidad. Siguiendo el designio de su “padre”, Lucifer, dará “caridad” a todos los que pueda. Jimmy llegará a ser más temible, imprescindible e impredecible que los infectados. Como dato curioso, Garland cita como inspiración para crear a tan oscuro personaje a la figura real del siniestro Jimmy Savile.

También regresa Alfie Williams como Spike. Ahora está atrapado por la secta de los Jimmys. Sus intervenciones quizá sean algo más secundarias. Y es que hay que tener en cuenta que Spike ya no es el eje central de la historia. Otro papel que hay que destacar es el de Chi Lewis-Parry como Samson, uno de los infectados alfa que apareció en el primer film. Samson es una variedad de infectado mucho más fuerte e inteligente. Estamos ante un caso que puede provocar la disparidad de opiniones anteriormente apuntada, especialmente por cómo va “evolucionando” a lo largo de la trama y que puede llegar a chirriar… a no ser que una explicación futura lo “encaje” todo. Por último, entre los seguidores de Jimmy podría citar a Jimmy Ink interpretada por Erin Kellyman. Su performance es buena y podría tener peso en un futuro…

En conclusión.
Termino esta crítica de 28 años después: El templo de los huesos, Nia DaCosta nos ofrece un duelo personal y temático realmente potente entre personajes claramente antagónicos. Un duelo y/o enfrentamiento elevado por los conceptos e ideas de Alex Garland. Su aportación en el libreto busca el debate mientras respeta los valores de la saga… a la vez que homenajea a las bases implantadas por George A. Romero en el género zombi aka infectado.

Tráiler de 28 años después: El templo de los huesos

+ Lo mejor:

Nia DaCosta en su mejor film, tanto en lo visual como en lo narrativo, estando más cercana al estilo de Fresnadillo que al de Boyle. El elenco, concretamente ese monstruo interpretativo que es Ralph Fiennes. La música de Hildur Guðnadóttir en sus momentos finales.

- Lo peor:

Ciertos elementos deudores de los grandes del género pueden chocar con la idea que se tenía de la saga. La búsqueda de la bipolarización del espectador a la hora de arriesgar puede no ser tan certera como se planteó en un principio.

Puntuación de Cineycine

DIRECCIÓN
8
GUIÓN
7
REPARTO
8
7.6

Jose Luis C.

Existen personas que solo quieren ver el mundo arder

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