Máquina de guerra

📄 SINOPSIS:
En la última semana de entrenamiento para convertirse en Rangers, un grupo de reclutas tienen un ejercicio de combate en las montañas. Pero estas prácticas se convertirán en muy reales cuando aparezca una avanzada máquina creada exclusivamente para la guerra. El engendro mecánico se dedicará a cazar a los aspirantes a Rangers, siendo la única esperanza del grupo el Ranger 81, el más veterano que deberá poner toda su experiencia a tope contra algo que está diseñado precisamente para lo que se están entrenando: la batalla definitiva. (Cineycine).
“Los Rangers siempre lideran el camino” es el lema de una de las fuerzas especiales más potentes y duras del mundo. Y ahora Patrick Hughes pone a Alan Ritchson en el terreno como punta de lanza para enfrentarse a una prueba mortal con un adversario duro, implacable y que no se detiene ante nada para lograr su objetivo: ver quién es una auténtica ‘Máquina de guerra’.
“Rangers hasta el final” (81)

Crítica de Máquina de guerra
Hubo un tiempo en el que el cine de acción no buscaba florituras ni composición de escenas extravagantes. En esa época, ese tipo de films se dedicaban a mostrar músculo, testosterona y adrenalina totalmente desprejuiciada. Era un cine sin complejos entregado al total entretenimiento para disfrute del amante del actioner. Y en esto se apoya Patrick Hughes en su nueva película, ‘Máquina de guerra’. El realizador homenaje sin tapujos al cine de acción en su vertiente más ochentera. La cinta es un exploit de pura cepa que tiene tres referentes muy claros…
Y el primero de esos referentes es la mítica ‘Depredador’ (John McTiernan, 1987). En ‘Máquina de guerra’, al igual que en la citada película, tenemos a un pelotón de soldados que se cruzan, sin comerlo ni beberlo, con una amenaza extraterrestre. Un enemigo que los supera en todo. Además, en la propuesta de Hughes, también encontramos similitudes con ‘Invasión a la Tierra’ (Jonathan Liebesman, 2011) y ‘El único superviviente’ (Peter Berg, 2013). Al igual que en estos dos largometrajes, aquí también estamos ante cine bélico, patriotero y de respeto absoluto hacia las Fuerzas Armadas. De los Marines y los SEALS, pasamos ahora a los Rangers. Específicamente a su extremo proceso de selección, RASP. Un proceso que lleva a sus candidatos hasta el extremo para elegir a los mejores bajo el lema “Los Rangers siempre lideran el camino”. Esta es la carta de presentación de ‘Máquina de guerra’.

Está claro que ‘Máquina de guerra’ no está al nivel legendario de ‘Depredador’. Tampoco alcanza el status dramático y de supervivencia mostrado en ‘El único superviviente’. Ahora bien, sí que se puede defender como un título realmente honesto. Y esa honestidad reside en su total falta de pretensiones, su demostración de músculo y su auténtico tour de force en cuanto a ritmo narrativo. No hay en esta producción ningún tipo de bagaje dramático, a excepción del aportado por el personaje de Alan Ritchson. Hughes se asegura al máximo de que el espectador esté totalmente inmerso en lo que importa: el duelo a muerte entre los Rangers y el mecha extraterrestre.
Teniendo en cuenta lo anterior, estamos ante un film que no tiene ningún tipo de sutileza narrativa y tampoco es que importe. ‘Máquina de guerra’ busca el entretenimiento más directo y muscular posible. Un entretenimiento repleto de testosterona masculina. El propio Hughes se aseguró de replicar al máximo posible las prácticas de los RASP. Tan es así que ninguno de los personajes tiene nombre, tan solo un número. Volviendo con la citada ‘Depredador’, y sus guiños en ‘Máquina de guerra’, aquí también tenemos a uno de los actores, James Beaufort, que ejerce como co-guionista y que además tiene un rol en la película interpretando al número 23. Como vemos, un claro homenaje al doble trabajo de Shane Black en el mítico film protagonizado por Arnold Schwarzenegger.

La filmación destaca por haber metido totalmente a los actores en el terreno durante el rodaje en Australia. En este aspecto, los efectos visuales están reducidos al mecha. Y cuando se trata de set-pieces los actores saltan, caen y nadan. A destacar que Ritchson nadó en auténticos rápidos de clase V. Así pues, la acción es realismo puro con sus correspondientes stunts. El objetivo de Patrick Hughes no era otro que rodar el máximo posible en físico sin recurrir al CGI, salvo en momentos necesarios cuando fuera realmente peligroso, incluso para el equipo de especialistas… Y esta dureza y/o realismo también se aplica al durísimo y hardcore score de Dmitri Golovko, una banda sonora tremendamente electrónica, percutiva y propulsiva que se acopla con enorme solidez a las imágenes. Innegables son sus ecos a Steve Jablonsky y Brian Tyler y, obviamente, influenciada por el cine de Peter Berg.
Cierto es que Hughes no es ni John McTiernan ni Peter Berg… pero, en esta ocasión, creo nos ha entregado su mejor película en cuanto a dirección se refiere. El ejemplo más claro son las ya referidas escenas de acción filmadas con pulso y con la suficiente pericia a la hora de mostrar la supervivencia de este grupo de soldados frente a la mecanizada amenaza. Una dirección en su clara sintonía con el cine de acción de los 80. Así pues, Hughes cumple sobradamente con la suficiente intensidad, sobre todo en el clímax final o en la secuencia del río. Respecto al mecha, su moderno diseño presenta una influencia totalmente obvia a Kojima y su ‘Metal Gear’.

Respecto a los personajes, mencionaba antes que ninguno tiene nombre. La identificación se realiza por números. El protagonista principal es Alan Ritchson al que conocemos por 81, un zapador que, tras un incidente ocurrido en Afganistán, debe cumplir una promesa que le hizo a su hermano. Este último interpretado por un Jai Courtney en un cameo totalmente expendable. Decir que a Ritchson se ha ganado un respetado rol de héroe de acción gracias a la serie de ‘Jack Reacher’. En su papel de 81 entrega una interpretación tremendamente física y de pose parecida a Schwarzenegger (Ritchson también es un armario humano como lo era “El Roble” en su época). La película es un vehículo para su lucimiento (no en vano también es productor ejecutivo) y el actor lo aprovecha a tope.
El resto de personajes son interpretados por actores más o menos desconocidos en roles que podemos definir como: “carne de cañón”. La única excepción es la del personaje de Stephan James como 7. Quizá tengamos una mayor simpatía hacía él por ser el secundario más desarrollado de la trama. Por último, y entre las caras más reconocibles, podremos ver a Dennis Quaid y Esai Torres como los mandamases de la base. El primero es el coronel Sheridan y el segundo el sargento mayor Torres. Estamos ante interpretaciones puramente alimenticias con contados minutos en pantalla. Aportan su veteranía al proyecto y poco más.

En conclusión.
Termino esta crítica de Máquina de guerra, un título que respira respeto al cine de acción de los 80… pero que también comprende su coexistencia de exploit con los referentes mencionados. Y coexiste sin sutilezas, sin prejuicios y con honestidad para los que queríamos ver un producto de acción sin tapujos. Ofrece entretenimiento puro y duro desde el principio y hasta el final dando justo lo que promete.
Tráiler de Máquina de guerra
Patrick Hughes filmando con intensidad la persecución que sufren los personajes por el mecha. Alan Ritchson en un rol con ecos “schwarzeneggianos” y su mastodóntico físico. La agresiva partitura de Golovko y el diseño del mecha en un guiño nada sutil al Rex de Kojima de la saga ‘Metal Gear’.
Claramente, el CGI del plano secuencia debía haber estado más pulido especialmente cuando el resto del film busca el efecto físico más absoluto. Es un “exploit” con todo lo que ello conlleva.






