El juramento

GÉNERO: Drama, Thriller
DIRECTOR: Sean Penn
TÍTULO ORIGINAL: The Pledge
PAÍS: EE.UU.
AÑO: 2001
DURACIÓN: 124 minutos
GUIÓN: Jerzy Kromolowski y Mary Olson-Kromolowski sobre la novela de Friedrich Dürrenmatt
FOTOGRAFÍA: Chris Menges
MÚSICA: Hans Zimmer y Klaus Badelt

📄 SINOPSIS:

Jerry Black está a punto de jubilarse para irse a pescar peces aguja en Baja California... hasta que el último día se implica en el atroz asesinato de una niña de 8 años. Todo parecía encaminado a resolverse rápidamente, pero Jerry no lo tiene claro. Y aún menos cuando el incriminado, un indio con problemas mentales, acabe por suicidarse en la misma comisaría de policía de Nevada. Será entonces cuando Jerry inicie una obsesiva investigación por su cuenta… atormentado por la promesa que le hizo jurar la madre de la pequeña. (Cineycine).

“Cada vez que un niño bueno muere, un Ángel de Dios baja del cielo a la tierra y se lleva al niño en sus brazos. Despliega sus grandes alas blancas y sobrevuela con él todos los lugares que este adoraba cuando vivía. Y después el niño le lleva un gran ramo de flores a Dios…”. Sean Penn presenta a Jack Nicholson prometiendo atrapar a un asesino en ‘El juramento’.

“¿Jura que lo atrapará? ¿Por la salvación de su alma? Jura usted, ante esta cruz hecha por las manos de mi hija… ha jurado por su salvación. Yo rezaré” (Margaret Larsen)

Crítica de El juramento

La cinta que hoy nos ocupa procede de una novela de Friedrich Dürrenmatt. Una obra que ya fue adaptada a cines con anterioridad en un film alemán titulado ‘El cebo’ (Ladislao Vajda, 1958). Sobre esa misma novela, y con inevitables parecidos a los de la película de los años cincuenta, Sean Penn levantó su tercer largometraje tras las cámaras como director. Hablamos de ‘El juramento’.

‘The Pledge’, título original en inglés, fue una producción en gran parte fuera de los estudios importantes. A pesar del casting que Penn iba a juntar, y de tener a una estrella del nivel de Jack Nicholson como protagonista, las majors no quisieron producir la cinta por su riesgo en taquilla. Especialmente analizando los factores inversión/recaudación. Y todo a la vista de su complicado y durísimo argumento. Sin embargo, y finalmente, la producción logró ser levantada con un presupuesto de algo más de 30 millones. Para ello se contó con el paraguas de Warner Bros. El estudio se comprometió a lanzarla a cines a gran escala tanto en EEUU como a nivel mundial. Una vez estrenada no logró recuperar lo invertido a nivel global.

Hay largometrajes que deben ser hechos y deben ser visionados. No obstante, no siempre logran calar hondo a nivel cultural. Y ‘El juramento’ es un claro ejemplo de lo que decimos. Sean Penn dirige con tremendo pozo dramático y desolador, verídico y sin artificios, un drama desgarrador. Un drama sobre un policía que afronta la vejez con una promesa a cuestas que no puede cumplir: atrapar a un asesino al que no puede encontrar. Y esto lo atormenta y va destruyendo a cada paso… por más que algunas “distracciones” intenten darle paz y felicidad. Los paralelismos de este film con la no menos desgarradora Cruzando la oscuridad (1995), también de Penn y Nicholson, no son nada disimulados. Así pues, proponen un estilo de dirección y visión del mundo que se antoja muy personal del propio actor/director.

Los primeros 45 minutos son de investigación policial al uso. Posteriormente, y una vez cerrado el caso, Jerry Black comienza a recopilar información y a realizar entrevistas a los implicados… y a otros cuyos casos parecidos de desapariciones y asesinatos nunca se resolvieron. Así va trazando un perfil del asesino. Un criminal cuya imaginería de una niña de 8 años no logra descifrar del todo. Los propios compañeros de Black van dudando de si este ha perdido la cabeza… o está en lo cierto. En el caso de Black interviene el peso la promesa que hizo. Su juramento, en determinado momento, va destruyendo y derrumbando a un hombre que se va cayendo a trozos. Un hombre incapaz de descansar, obsesionado y perjudicial para todo el que le rodea. Para la historia del film queda la sentencia final del encantado de Stan.

Aunque se adhiera al thriller de investigación, ‘El juramento’ transita siempre por el drama. La ambientación es descomunal en ambientes rurales. Ambientes nevados en invierno… y ásperos y ruinosos en verano. Los mismos van de la mano del estado de ánimo del protagonista. Algo que, sin duda, hace que nos sumerjamos de lleno en la propuesta. Y, sobre todo, entrando en la mente de Jerry. Sus actos quedarán claramente a la aprobación o no del espectador.

Respecto a la dirección de Sean Penn me resulta imposible ponerle nada especialmente negativo. Realmente el film no contiene fallos ni bajones de ritmo. Toda vez Jerry toma el protagonismo, alejado de los estamentos policiales, la cinta va desmenuzando capa a capa las pistas. Sin embargo, estas no llevan a ninguna conclusión clave… siendo un laberinto sin salida del que uno ansia lograr escapar. En ese interés, en claro crescendo, el film se hace grande. Especialmente sustentado por los hombros de Jack Nicholson. Y también sustentado sobre la pregunta que un personaje exclama en un determinado momento: “¿Cómo Dios ha podido permitir esto?”. Pues bien, sobre esa cuestión, y sobre el mundo real que hacen los hombres, se apoya todo el metraje.

La música del evento viene firmada a la par por Hans Zimmer y Klaus Badelt. Aunque se intuyen más los acordes tan personales y tristes del segundo. Estos te venden por completo el tono de la propuesta. Al respecto de la fotografía es Chris Menges quien la firma. Hablamos de un especialista en grandes paisajes que aquí entrega un trabajo sobresaliente. Principalmente teniendo en cuenta que, en interiores, la película presenta numerosos caras a caras y duelos interpretativos entre Jerry y una gran serie de actores. Intérpretes que aparecen a modo de cameos de una sola secuencia. Eso sí, la gran mayoría son de una gran intensidad dramática y de vital importancia en la trama.

Entrando en el elenco, el absoluto rey de la función es el mítico Jack Nicholson (Jerry Black). Nicholson aparece prácticamente en todas las escenas de las casi dos horas de duración del film. Gracias a su actuación descubrimos de su personaje una serie de aspectos, y otros los intuimos, pero todo lo que hace a nivel actoral es realmente ejemplar e insuperable. Es la suya una interpretación de las que solo un actor con mayúsculas puede lograr. Por otro lado, al indio que atrapan cerca de la escena del crimen le da vida Benicio Del Toro (Toby Wadenah). Inclasificable es la secuencia de su interrogatorio y confesión. La misma la vemos con los ojos del propio Jerry a través de un monitor.

También es obligado mencionar a Sam Shepard (Erick) como el jefe de Jerry en la policía de Reno. Y a Aaron Eckhart (Stan) como su sustituto en dicha policía, apoderándose y cambiando su propio despacho… recalcando que es una versión joven y “mejor pulida” del propio Jerry. También nos encontraremos con Robin Wright (Lori) una golpeada madre divorciada. Y para Lois Smith (Helen) y Ton Noonan (Gary) quedan los roles de dos miembros de una congregación de Jesús. Por último, y en el apartado de lo cameos, podremos ver a Patricia Clarkson como Margaret, la madre de la pequeña Ginny. El suyo es un sentido y corto papel. También veremos a Mickey Rourke (John Olstad), Helen Mirren (Doctora) y Vanessa Redgrave como la abuela. Esta última nos deja para el recuerdo el sentido poema que abre esta reseña.

“Hice una promesa. Hice la promesa de encontrar al asesino de Ginny Larsen. Y voy a cumplirla” (Jerry Black)

En resumidas cuentas.
Acabo esta crítica de El juramento, un thriller dramático que se aleja de los resortes típicos o de las conclusiones endulzadas de los films genéricos de policía/asesino. Esta película ante todo es veraz, cruda, injusta y demoledora… como en muchas ocasiones es la propia vida. Y sobre lo que quiere contar, y como lo hace, es una notable película. Un film que hay que ver… y saber cuándo hacerlo.

Tráiler de El juramento

+ Lo mejor:

Prácticamente todo a nivel dirección, ambientación, música y seguimiento de pistas y situaciones. La mayúscula interpretación de Jack Nicholson fuera de todo artificio. Los ejemplares cameos de los diferentes actores y actrices que dejan una impronta aún mayor de tragedia imposible.

- Lo peor:

Es tan sutil en algunas pistas que, llegado su final, la impotencia se apodera de uno igual que lo hace del propio Jerry. Como define la línea entre héroe y paria vista desde la visión externa de Stan.

Puntuación de Cineycine

DIRECCIÓN
8.5
GUIÓN
7
REPARTO
8.5
8

J. Glez

Crítico de cine especializado en análisis cinematográfico y reseñas detalladas de películas.
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