Los reyes del crimen

📄 SINOPSIS:
Durante la semana internacional de Elvis en Las Vegas, y bajo el amparo de un concurso de imitadores, una banda de atracadores vestidos como el rey, todos ellos expresidiarios, asaltan el Hotel Casino Riviera llevándose consigo más de tres millones de dólares en efectivo en un sangriento y espectacular golpe. En un lugar seguro quedan para repartir el botín, pero muy pronto comienza a surgir los recelos entre ellos. Murphy, la mente pensante tras el golpe, decide hacer las cosas a su manera… y pone el plomo por delante del oro para demostrar quién manda. (Cineycine).
“Thomas Murphy, nacido el 08/01/1955, el día del cumpleaños de Elvis. Pasó gran parte de su infancia en centros de acogida. En 1984, presenta una demanda contra los administradores del patrimonio de Elvis por no haberle reconocido como hijo legítimo junto a otros setenta y cinco más. Sólo dos de los demandantes no fueron descartados en las pruebas de ADN…”. Kurt Russell y Kevin Costner fueron a actuar a Las Vegas y el resultado fue ‘Los reyes del crimen’.
“Yo conozco la regla del oro. Y es: ¡A la mierda el oro! El que tiene la pistola pone las reglas” (Murphy)

Crítica de Los reyes del crimen
En los años sesenta, Kurt Russell apareció en ‘Puños y lágrimas’ (Norman Taurog, 1963), una cinta protagonizada por Elvis Presley. Su escena compartida con “El Rey” puede verse en YouTube. A finales de los setenta, el propio Russell, junto a uno de sus directores fetiches, protagonizaría ‘Elvis’ (John Carpenter, 1979), una TV Movie que le pondría en el escaparate para dar el salto de actor adulto protagonista a estrella de cine. Además de marcar así la primera colaboración con Carpenter. Todo esto viene a cuento porque, cuando ‘Los reyes del crimen’ empezó a circular, solo habían dos nombres innegociables para que se hiciera realidad: Kurt Russell y Kevin Costner. Finalmente, y después de unos tropiezos taquilleros, Costner asumió el papel de villano aceptando un sueldo menor que Kurt. Se ponía así en marcha de ‘3000 miles to Graceland’ (título original) con 65 millones $ de presupuesto.
‘Los reyes del crimen’ es una comedia de acción macarra. El film aúna el estilo noventero de ese tipo de propuestas con el añadido videoclipero que tan de moda se puso del 2000 en adelante. Un estilo con aceleraciones de fotograma y planos con imágenes intencionadamente veladas y abuso del time-lapse. Con sus virtudes y defectos, y su choque de estilos, estamos ante un largometraje pleno de divertimento y nostalgia. Una película de glorificación de tiempos pasados, concretamente del estilo setentero, trasladado al año 2001 de estreno del film. Aquí un innumerable, y variopinto, grupo de personajes entrarán colisión en medio de la batalla entre el bien y el mal que entregan Russell y Costner.

Demian Lichtenstein, director y guionista, combina momentos infumables (la batalla de los escorpiones digitales del arranque) con otros memorables (todo lo que tiene que ver con el duelo de personajes, los secundarios y la dinámica de pareja imposible entre Michael, la madre soltera y el chavalín cleptómano huérfano de una figura paterna). Al final acaba por entregar un producto muy personal. Una película que nunca da tregua y que hace gala de una buena ración de frases y sentencias durísimas con un clímax pleno de potencia de fuego.
Todo lo anterior está salpicado por un buen número de canciones del Rey… aunque menos de las esperadas. Además, y en otro error de concepción, son sustituidas por un rock metalero que nos quiere recordar los dos lados sobre los que se posicionan los protagonistas: un Elvis con su forma y valores… y otro con su estilo llevado al lado oscuro. Algo nada disimulado ya desde el asalto al Casino con Michael luciendo un traje blanco (réplica del que Kurt llevaba en el film de Carpenter) y Murphy otro de color negro. En relación con las canciones está la banda sonora de George S. Clinton, quien fue el encargado de coordinar toda la música del film.
Por cierto, ‘Los reyes del crimen’ está plagada de easter-eggs. Algunos mucho más evidentes que otros. Y para los fans completistas apuntar que, con motivo del estreno del film, se lanzaron unos cortos promocionales de animación que ponían en contexto sobre el pasado de Murphy. Los cortos se titularon ‘The Road to Graceland’ (Brian Ash, 2001). Por otro lado, la fotografía del evento la firmó David Franco. En la película encaja muy bien su estilo, tanto en los ambientes desérticos como en el avance non-stop al estilo road-movie y los diferentes e inenarrables enclaves que van visitando los personajes.

En el cast toca alabar, y dejar bien claro que, tanto Kurt Russell como Kevin Costner son la película. Y, por supuesto, ellos son los que más lucen. El primero en un papel que, claramente, se nota que disfrutó enormemente. Su Michael es un adulto que aún carga con su niño sin padre interior. En esta aventura acaba por encontrar la redención junto a su versión actualizada de chaval huérfano y perdido a cargo de David Kaye (Jesse). Gran dinámica la que forman ambos. Por su parte, y abrazando a la oscuridad, tenemos a Costner como Murphy, un sociópata que hace tiempo jugaba con cruzar la línea de no retorno. Ahora quiere, ante todo y ante todos, lo que él cree que le pertenece. La performance de Costner ya por sí misma merece el visionado del film.
Los otros miembros de la banda son: Christian Slater (Hanson), Bokeem Woodbine (Franklin) y David Arquette (Gus). Siendo el primero el que más hace por lucirse con sus enfrentamientos a cara de perro con Costner/Murhpy. Además, y por aquel tiempo, Slater era el más conocido de los tres. También encontramos en la película a Courteney Cox (Cibyl), que buscó intencionadamente romper con su imagen televisiva uniéndose a la producción. La actriz no entrega para nada una mala labor, aunque su personaje parece ampliado en la cinta solo por ser ella.
Del lado de la ley tenemos a Kevin Pollack y Thomas Haden Church encarnando a dos sabuesos del FBI que van tras el grupo después del golpe en Las Vegas. Ambos están volcados al lado del cliché de poli bueno/poli malo. Casi como cameos quedan las apariciones de Howey Long (Jack), Jon Lovitz (Peterson), Ice T (Hamilton) y Paul Anka (jefe del casino). Estos interpretan, respectivamente, a un piloto de helicópteros, un tipo que colecciona animales disecados y va ayudar a la banda a lavar el dinero, un mercenario que vale por un ejército y, finalmente, el jefe de patio del Casino que no entiende la fiebre por Elvis después de tantos años muerto.
“¿Me reconoces ahora? Yo si te reconozco a ti” (Murphy)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Los reyes del crimen, un flipadísimo entretenimiento que mezcla acción, comedia y film de robos que se va complicando al estilo road-movie con el sensacional añadido de toda la parafernalia homenaje a Elvis. La propuesta además se beneficia de un magnífico duelo de caracteres entre dos grandes estrellas de los 80 y 90 que quemaban todas sus naves protagonistas con esta propuesta: Kevin Costner y Kurt Russell.
Tráiler de Los reyes del crimen
La propia premisa argumental es realmente gloriosa. Kevin Costner revirtiendo toda su fama de chico bueno. El dúo protagonista. La dinámica a lo ‘Un mundo perfecto’ entre Michael y Jesse. La enorme potencia de fuego de su clímax totalmente violento y apuntillado por la aparición gloriosa del ‘My Way’ de Elvis.
El horripilante opening con los escorpiones digitales. La inclusión de música metalera cuando un film de Elvis no la necesitaba. Los rafagazos de planos acelerados estilo videoclipero totalmente deudores de esa época concreta de los 2000.






