Distrito Apache: El Bronx

GÉNERO: Drama, Thriller
DIRECTOR: Daniel Petrie
TÍTULO ORIGINAL: Fort Apache the Bronx
PAÍS: EE.UU.
AÑO: 1981
DURACIÓN: 125 minutos
GUIÓN: Heywood Gould
FOTOGRAFÍA: John Alcott
MÚSICA: Gary Green y Jonathan Tunick

📄 SINOPSIS:

Unos patrulleros novatos son asesinados a sangre fría, y a plena luz del día, con el único motivo aparente de la enajenación por las drogas y la marginalidad. El Bronx es zona de guerra… y un nuevo capitán llega hasta el distrito 41 con la clara intención de detener al culpable, asumiendo el permisivo mando del anterior que se jubila. Los policías, sobrepasados por la situación, ven como las nuevas medidas y el incremento de las detenciones crispa aún más el ambiente. Hasta que, tomando represalias, un agente lanza a un inocente por la azotea. Esto desencadenará irremediablemente una espiral de sucesos que afectarán por entero al veterano agente de patrulla Murphy. (Cineycine).

“Esto es como Siberia. El 65% de los hombres proceden de traslados. Nos tocan los metepatas, los que se equivocan de sospechoso… o se lían con fulanas o llegan tarde a la hora del servicio. Un área de cuarenta manzanas con 70.000 personas viviendo como sardinas en lata. El nivel más bajo de renta per cápita. La tasa más alta de desempleo. Familias que viven del paro desde hace tres generaciones. Chulos, prostitutas, drogadictos, maricas, maniacos y ¡asesinos de policías!”. Bienvenidos a la parte más oscura de la ciudad. Bienvenidos a ‘Distrito Apache: El Bronx’.

“Es más seguro pasear por la selva que por este barrio” (Capitán Dugan)

Crítica de Distrito Apache: El Bronx

Paul Newman sufrió en sus carnes lo más parecido al infierno en vida para un padre cuando su hijo murió en 1978 por sobredosis. Un durísimo suceso que le afectó gravemente. Esto le llevó a que sus dos siguientes películas fueran sendos vehículos alimenticios. Realmente no volviera al cine hasta la década de los ochenta. Y lo haría con un film que tocaba muy de cerca el infierno de las drogas y la marginalidad. Me refiero a ‘Distrito Apache: El Bronx’. La película se basa en la vida de los policías de dicho distrito: Thomas Mulhearn y Pete Tessitore. Uno de ascendencia irlandés y otro italiano.

Para redactar el guión, según las vivencias de los citados agentes, se contrató a Heywood Gould, un escribano que venía de firmar unos años antes ‘El ex-preso de Corea’ (John Flynn, 1977). Y tras ‘Distrito Apache’ se especializaría en películas del mismo tipo. Gould no entrega para nada un mal trabajo en los lápices. Pero sí que es cierto que parte de la dureza de su script parece querer ser suavizada en el tono por la dirección de Daniel Petrie. El realizador, consciente de lo complicado de su argumento, intentó buscar una salida más ligera al tono para con el espectador. Esto se nota en varias situaciones y subtramas. Las mismas no lucen la seriedad y crudeza que si consiguen otras. Véanse ciertas maneras desconcertantes de actuar o personajes extravagantes que, aunque de seguro la realidad superaba a la ficción, no encajan del todo en el relato…

Algunos ejemplos de lo anterior serían la detención del travesti dispuesto a suicidarse por despecho. Y el recurrente gag del experto en tirones de bolso con el gorro de la segunda guerra mundial. Un tipo que ningún policía ha sido nunca capaz de detener por no poder atraparle en carrera ¡! Aún, y con todo, este film influyó en la posterior e icónica serie de televisión titulada ‘Canción triste de Hill Street’ (1981-1987).

La película es un drama policíaco/criminal. Su entorno es clave y claramente reconocible como era el barrio del Bronx a finales de los setenta y principio de los ochenta. Un lugar desolado, marginal, con edificios caídos, desarraigados, una enorme población de drogadictos, criminales, inmigrantes y barra libre para todo tipo de delitos. Una zona apodada entre los propios policías como “territorio comanche”. Y estos mismos agentes del orden llamaban a su comisaria ‘Fort Apache’, ya que era el único lugar donde la gente de bien podía resguardarse. Y todo eso a solo quince minutos de Manhattan, la cuna del progreso, el dinero y la opulencia americana… Entre todo ese ambiente, lo mejor que podía hacer un policía era tener mucha mano izquierda, no pisar charcos, pasar desapercibido e intentar acabar su turno sin recibir un balazo.

En esos ambientes, y temáticas, el film avanza bastante bien luciendo todo realmente auténtico. Los policías con existencias marcadas por lo que han visto y lo que son. Los médicos que no pueden superar el infierno que han visto y vivido. Y las calles como antesalas del averno donde la muerte camina entre jeringuillas, y esquinas plagadas de matones y gente de mal vivir… Ahora bien, el devenir de las subtramas, y la entrada y salida de personajes, no están tan pulidas como deberían. El asesino de los dos policías de patrulla no se disimula resultando evidente desde el primer momento. Todo es tan caótico que sus actos no son explicados. Simplemente el nexo de unión de todos es cómo les afecta lo que han visto y lo que hacen o están dispuestos hacer para olvidarlo. Aquí entran de nuevo las drogas como escape de la realidad…

Sobre la música, poco hace a nivel ambiental y se escucha como una banda sonora al uso. Más bien se apoya en los propios sonidos de la calle, las viviendas y los bares. Y lo hace con inevitables canciones de origen latino y apoyo en instrumentos de viento que buscan dar una mayor sensación de tristeza y soledad. Por su parte, la excelsa y veraz fotografía del evento la firma John Alcott, un habitual de Stanley Kubrick. De manera consecutiva se sumergió en esta cinta y la posterior ‘La jauría del vicio’ (Gary Sherman, 1982), ambas con temáticas y ambientes calcados.

En el reparto hay dos protagonistas que se alzan sobre el resto. El primero es Paul Newman encarnando a Murphy, un veterano agente de patrulla. Llegado el momento se explica cómo es posible que, a pesar de su veteranía, siga siendo un “simple” patrullero. Es un instante que resume a la perfección su personaje y prácticamente desde el minuto uno sentimos la carga de todos esos años en el cuerpo… Buena y carismática labor la de Newman. Eso sí, no entra en el olimpo de sus mejores papeles, ni tan siquiera de esa misma década. A pesar de que sus personajes posteriores beberían mucho de la tristeza del que aquí interpreta.

El segundo en destacar es Ken Wahl como Corelli. En su caso, consiguió el papel por haberse dejado ver en ‘Las pandillas del Bronx’ (Philip Kauffman, 1979) dando el perfil de un John Travolta en potencia. Wahl nunca logró destacar más allá de lograr un papel que marcaria su carrera en televisión con la serie en España conocida como ‘El astuto’ (Wiseguy 1987-1990). Su rol es el de un joven hasta cierto punto idealista que usa la policía como puente para metas mayores. Acompañar al viejo Murphy irá cambiando su manera de ver el mundo.

Por otro lado, papeles de cierta importancia van para Pam Grier y Rachel Ticotin. La primera en un complicado rol de prostituta adicta al polvo de ángel. Y la segunda como Isabella, una enfermera convertida en el interés amoroso de Murphy en la que fue su primera aparición importante en la gran pantalla. Por la película también desfilarán Danny Aiello (Morgan, un patrullero racista que se toma como muy personal el asesinato de sus dos compañeros) y Edward Asner (Connolly, un duro capitán que llega con firmeza y métodos muy expeditivos para cambiar la comisaria). Y, por último, citar a dos traficantes latinos a cargo de Jaime Tirelli y Miguel Pinero. Ambos tendrán varios encuentros claves con un par de personajes importantes que luego se volverán en su contra en el clímax del film.

“Llevo en este trabajo 18 años. Y creo que tengo marcado en la cara cada minuto. La sangre, los golpes, los malos ratos,… Hasta en medio de la multitud se me notaría que soy policía. Te estoy mirando a los ojos ¿Y sabes lo que veo? Veo a ese chico cayendo de la azotea. Me pregunto qué cara voy a tener mañana” (Murphy)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Distrito Apache: El Bronx, una película cruda y veraz en su concepción, pero también imperfecta en su ejecución. Estamos ante una muesca dramática-policiaca-criminal que se apoya demasiado en los eventos biográficos a costa de no narrarnos una historia más clara y una apuesta por un género concreto: el drama, sin los edulcoramientos que inserta y que no terminan de encajar en el conjunto. Recomendable por su visión derruida de un tiempo y época que parecen pasados… y que podrían ser actuales cambiando algunos detalles.

Tráiler de Distrito Apache: El Bronx

+ Lo mejor:

Paul Newman, incluso en un papel menor de su filmografía, logra captar plenamente la atención del espectador. La ambientación y fotografía. El trasfondo de la relación de dependencia entre Murphy & Isabella. El debate y la moralina que propone con la actuación del policía que mata a un inocente.

- Lo peor:

Que tarde tanto en llegar al momento clave del film cuando el policía toma la represalia contra un ciudadano. Que no se explique nunca el motivo de esto. El devenir del personaje de Pam Grier. Murphy desorientando a un agresor con cuchillo haciéndose pasar por discapacitado. Algunos golpes de la pelea entre Murphy y Morgan se ven rematadamente falsos.

Puntuación de Cineycine

DIRECCIÓN
6.5
GUIÓN
6.5
REPARTO
7
6.6

J. Glez

Crítico de cine especializado en análisis cinematográfico y reseñas detalladas de películas.
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