Águila de acero

📄 SINOPSIS:
Durante un vuelo de reconocimiento, el caza del coronel Masters es abatido y él tomado como prisionero por un país árabe de régimen dictatorial. Ante la falta de avances en la diplomacia, y con la Fuerza Aérea norteamericana atada de brazos, será el propio hijo del coronel, el joven Doug, el que tome la iniciativa para intentar rescatar a su padre con el apoyo de Chappy Sinclair, un condecorado coronel ahora en la reserva. (Cineycine).
Para el joven piloto de cazas Doug Masters se acabaron las maniobras de entrenamiento en la cabina de simulación de la academia, las carreritas de motocicletas y el saltarse los límites de velocidad conduciendo su Mustang rojo. Todo eso ya es historia. Ahora es tiempo de ganarse sus alas a ritmo de Rock and roll pilotando una imparable y totalmente operativa ‘Águila de acero’.
“Lo primero que tienes que hacer es autoconvencerte de que nada te puede detener. Tienes que creer que ese aparato en el que estás metido es como una armadura… un águila de acero impenetrable” (Chappy)

Crítica de Águila de acero
Todo buen amante del cine sabe que hay determinados años en los que coinciden un par de películas de temática parecida. Un ejemplo de esto fue la coincidencia en cines entre ‘Armageddon’ (Michael Bay) y ‘Deep Impact’ (Mimi Leder). Ambas películas de meteoritos compitieron en grandes salas en 1998. Y en 1986 le tocó el turno a ‘Águila de acero’ (Sidney J. Furie) y ‘Top Gun’ (Tony Scott). Las dos películas exhibieron en cines todo el espectáculo y potencia de la Fuerza Aérea norteamericana. Del enfrentamiento salió ganadora por goleada la cinta dirigida por Scott. Sin embargo, el film de Furie también fue un éxito, aunque muchísimo más moderado. Y esto fue lo que le permitió estrenar a la productora, en los años siguientes, hasta tres secuelas. Eso sí, las dos primeras tuvieron una tirada limitada y la cuarta entrega ya salió directa al mercado del video.

Tal y como ya he adelantado, en la dirección encontramos a un artesano bastante competente como es Sidney J. Furie. Un director cuyos títulos más destacados podemos decir que fueron dos films tan diferentes entre sí como ‘Sierra prohibida’ (1966) y ‘El ente’ (1982). Y bien puedo afirmar que ‘Águila de acero’ fue su última película destacada antes de caer en el horror de ‘Superman IV’ (1987). Por no hablar de su trayectoria posterior en el infierno de los directos a video y películas hechas para la televisión.
Furie nos entrega una buena labor que alcanza su cenit en los 30 o 35 minutos finales. Justo cuando el joven Masters y el veterano Chappy se ponen a los mandos de sus respectivos F-16 para ejecutar su misión de rescate. Toda esa parte final es un puro espectáculo aéreo notablemente filmado. En esas escenas, Furie nos ofrecerá todo tipo de planos de los aviones. Desde los exteriores de los cazas volando por encima de las nubes a planos a ras de tierra, o planos de la cabina de mandos y de las pantallas de target,…. Amén de una disfrutable confrontación militar que incluye lanzamiento de misiles, explosiones a punta pala de objetivos terrestres, combates aéreos contra los MiG enemigos, y un rescate con la bomba hades que desata el infierno en la tierra. Como vemos, puro entretenimiento del bueno para los amantes del actioner aéreo y ochentero.

Y también tremendamente ochentero es el guión y la trama que llevan la firma del propio Furie con Kevin Elders. Tal y como era habitual en los 80, y en una moda que ha pervivido hasta la actualidad, en ‘Águila de acero’ nos presentan a un grupo de chavales que se unen para “salvar el mundo”. Bueno, en realidad no es tan exagerado el tema porque aquí los chicos no salvan el mundo, pero sí que preparan una misión de alto riesgo. Una misión de rescate y/o extracción que bien te firmaría actualmente la Delta Force. Lo cierto es que la trama resulta increíble y accidentalmente paródica. Y es que ver a este grupo de novatos saltarse todas las normas de seguridad engañando a la mismísima Fuerza Aérea de los Estados Unidos provoca cierta risa. Quizá por eso el ejército terminó retirando el apoyo al film.
Ahondando un poco más en el libreto, y en la historia presentada en ‘Iron Eagle’, decir que la trama se lleva totalmente a los extremos. Aquí los jóvenes americanos son muy buenos, nobles, inteligentes y fieles… y los malos son malísimos. Sobre estos últimos llama la atención que, en otro recurso muy típico ochentero, no se les identifica con ningún país real. Simplemente se refieren a ellos como un estado musulmán que no acepta el “imperialismo” yanqui. Y otro elemento muy típico de los ochenta es la figura del maestro… el especialista que hace de mentor y guía del protagonista. En esta ocasión ese rol lo desempeñó todo un ganador del Oscar como Louis Gossett Jr.
Y seguimos metidos de lleno en los años 80 porque la banda sonora también es totalmente hija de su tiempo. La misma está repleta de temas no originales que incluyen el “One Vision” de Queen, o el “Gimme Some Loving” de The Spencer Davis Group. Además la película contó con su propia canción que suena en los créditos finales: el “Never Say Die” de la banda King Cobra. Tal y como hemos visto hasta ahora, ‘Águila de acero’ fue un producto totalmente fiel a su época. O la tomas o la dejas, pero no engaña a nadie.

La película intentó servir de lanzadera para un nuevo joven protagonista. Me refiero a Jason Gedrick como Doug Masters. Eran los 80 y se buscaba a jóvenes actores que pudieran conectar con el público. Hablamos de gente como Tom Cruise, Michael J. Fox, Charlie Sheen,… Desgraciadamente, Gedrick no cuajó y prácticamente podemos decir que, como protagonista principal, ‘Águila de acero’ fue su film más relevante. En la película resulta bastante resultón de cara a la cámara. Además añade ese aire tan rebelde de la citada era ochentera. Así que poco más le podemos pedir… si acaso haber mostrado más expresividad en las escenas de la cabina del F-16. Al progenitor al que debe rescatar lo interpretó Tim Thomerson (Coronel Masters) poniendo cara de enfadado ante sus captores árabes. Y, precisamente, el papel más representativo de estos malosos orientales fue para David Suchet como el coronel Akir.
El otro gran protagonista es Louis Gossett Jr. como “Chappy” Sinclair, un coronel en la reserva que actuará de mentor de Doug y cerebro de toda la operación. En su interpretación, Gossett Jr. se siente muy cómodo valiéndose de su carisma y presencia en pantalla para salir muy airoso. De hecho, tan cómodo se sintió en este papel que lo repitió para todas las secuelas. El actor nacido en Brooklyn no entrega al típico “militar de hierro”. Para nada. Es cierto que “Chappy” Sinclair tiene autoridad y firmeza… pero sabe cuándo aplicarlas. Por lo demás, destaca por su buen trato con los chicos e incluso por la confianza e intimidad que le ofrece a Doug regalándole su medalla más representativa.
Y hablando de los chicos decir que todos juntos forman el grupo conocido como “Los águilas”. Los que más importancia tienen son Robbie Rist (Milo), Jerry Levine (Tony) y Larry B. Scott (Reggie). El primero es el que más activo se muestra ocupándose de suministrar toda la información de inteligencia que consigue “robar” a su padre. Por su parte, los otros dos simplemente están para dar ánimos y apoyo a Doug.
“Recuerda que, pase lo que pase, al menos lo has intentado. Nadie puede quitarte eso” (Chappy)

En conclusión.
Termino esta crítica de Águila de acero, un entretenimiento ligero y típicamente ochentero y norteamericano. No hay que buscarle innecesariamente las vueltas ni tampoco pasarla a cuchillo porque se ve bien, se disfruta bastante y puedes pasar a hacer otra cosa sin ningún tipo de complicación. Además es la película favorita de Johnny Lawrence… ¿qué más le podemos pedir?
Tráiler de Águila de acero
Las escenas de vuelo con los F-16. El carisma de Louis Gossett Jr. El póster es muy guapo con Gossett Jr y Jason Gedrick en sendas poses de flipados.
Las explosiones de los MiG enemigos son sospechosamente parecidas. La razón que lleva a Chappy a apoyar el rescate del Coronel Masters la veo de poco peso y bastante pobre. Los bailes y carreras de Chappy.






