Destino: Titán
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Casey Affleck, Laurence Fishurne y Tomer Capone están a punto de vivir su particular y personal “odisea espacial”. Su objetivo es salvar a la humanidad. Pero, a bordo de la Odyssey 1, la gran pregunta es: ¿Podrán salvarse a ellos mismos? La respuesta en ‘Destino: Titán’.

“La misión es lo primero. Siempre” (Franks)

Crítica de Destino: Titán

Mikael Håfström es un director sueco del que ya hemos hablado en esta web en diferentes reseñas. Sin duda, estamos ante un realizador bastante eficiente en su desempeño detrás de las cámaras. Además cuenta con el honor de haber reunido en un mismo film como protagonistas principales a Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone. Hablo, como todo buen fan del actioner sabrá, dePlan de escape (2013). Y quizás fue esta su última gran película comercial. Ahora deja las escapadas imposibles para llevarnos al espacio en ‘Destino: Titán’ (Slingshot).

Para empezar, conviene advertir que estamos ante un film con un capital muy diverso que incluye la firma húngara Széchenyi Funds. La cinta conoció un estreno limitado en cines norteamericanos el pasado 2024. Y ahora nos llega a plataformas de streaming españolas gracias a Secong Gen Pictures. Entre manos tenemos una película que podría pasar por una obra de teatro de aquel viejo programa de TVE conocido como Estudio 1. Esto mismo he comentado también en otras críticas de películas. Y lo comento porque ‘Destino: Titán’ es un film de escenarios limitados. Por consiguiente, todo el peso recae en los actores protagonistas. Pero antes de ir con el reparto hay otros elementos en los que merece la pena detenerse. Por ejemplo: la ambientación y la trama.

Respecto a la ambientación insisto en que la misma es muy limitada. En pantalla veremos muy pocas estancias de la Odyssey 1, pero todas ellas lucen bien o muy bien. Håfström exhibe en su nave espacial una tecnología limpia en la que predominan los tonos claros de colores como el blanco, el azul o el gris. La palma se la llevan estancias como ese minimalista comedor o el muy básico puente de mando con tres sillas y pantallas táctiles. Los exteriores prácticamente no existen en esta producción. Ni tan siquiera en las escenas filmadas en la Tierra, ya que las mismas se desarrollan en habitaciones o salones de actos. Por otro lado, cuando Håfström debe de mostrar sangre y violencia cumple bastante bien, sobre todo con la ración de golpes que recibe un determinado personaje.

En el guión nos encontramos con Nathan Parker, el guionista de la aplaudida Moon (Duncan Jones, 2009). Y, al igual que allí, el guionista también incide aquí en algunos temas recurrentes como las consecuencias del aislamiento espacial. Pero lo que trata especialmente ‘Destino: Titán’ es de incidir en los efectos provocados por los fármacos que inducen a la hibernación. Los mismos son referenciados una y otra vez en el libreto para dar lugar a un juego de presión psicológica, de mentiras y verdades, realidades o imaginaciones, y trampas mentales. Además, en el tramo final, también se aprovechan los mismos para generar un par de giros locos de guión. Técnica esta usada ya hasta la extenuación en casi todos los films actuales. En cualquier caso, en esta ocasión funcionan porque logran levantar la propuesta de la “parsimonia” de sus primeros 40 minutos.

La “parsimonia” comentada está provocada por los flashbacks al pasado romántico del protagonista, John. Decir que estas miradas al pasado interrumpen constantemente la narración principal y casi te sacan del film, tal y como también sucedía en la reciente ‘El astronauta’ (Johan Renck. 2024). Aunque, en esta oportunidad, los flashbacks se llegan a poner en valor en el “segundo acto” por una serie de acciones y decisiones que vienen a justificarlos. Al margen de esto, personalmente entiendo que el film podría haber funcionado perfectamente sin ellos. No obstante, el metraje no habría sido el mismo y, entonces, ‘Destino: Titán’ podría haber pasado perfectamente por un capítulo de ‘Más allá del límite’ o ‘The Twilight Zone’. Y, bueno, más que menos, ‘Destino: Titán’ podría ser también esto.

Pasando al casting nos encontramos con la parte más importante de la película, ya que, tal y como avance antes, son los actores los que soportan todo el peso de la producción. Y el protagonista más destacado por tiempo en pantalla es Casey Affleck como el astronauta John. También es el más importante puesto que es el único del que nos dan información de su pasado en los ya citados flashbacks (ojo a su bigote estilo Laprovíttola). La performance de Affleck es excesivamente seria y poco expresiva en el primer acto. Estas dos características las presenta también en las escenas de los flashbacks no llegando, en ningún momento, a transmitir al espectador su enamoramiento hacia Zoe. Afortunadamente, se espabila en los últimos 40 minutos ofreciendo entonces lo mejor de su repertorio con un mayor grado de sentimiento, dudas, miedo, rabia, expresividad e incluso amor.

El segundo en importancia es Laurence Fishburne como el capitán Franks. Su papel es el de un auténtico muro humano casi carente de emociones. Las mismas quedan sepultadas por su carácter analítico y su indestructible lema de poner la misión por encima de todo. Y el tercer hombre a bordo de la Odyssey 1 es Tomer Capone como el astrofísico Nash. Su personaje es el más débil tanto desde un punto de vista físico como mental. Y a eso se entrega el actor cumpliendo a rajatabla. Y ya por último, fuera de la nave, y coprotagonizando junto a Casey Affleck los flashbacks desarrollados en la Tierra, tenemos a Emily Beecham como Zoe, una responsable de la misión que se enamora de John. Su papel claramente está puesto al servicio de dotar de un pasado al personaje de Affleck y volver ese pasado trascendente en la parte final.

“Vamos a morir todos hoy” (Nash)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Destino: Titán, una propuesta aceptable para los que somos amantes de un subgénero no muy habitual como es la ciencia-ficción espacial. ¿Podría haber sido una obra de teatro? Si. ¿Podría haber sido un capítulo de ‘Más allá del límite’? También. Pero lo cierto es que esta producción nos ha llegado en forma de largometraje y los fans debemos aprovechar sus 108 minutos porque este formato no abunda en cines.

AVISO: Hay una escena post-créditos finales.

Tráiler de Destino: Titán

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